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Encuentro y espíritu
Ramón
Barreras Ferrán
CIENFUEGOS.—
Si algo enriquece a la XII Feria del Libro es el encuentro y la
comunicación entre autores y lectores. Es algo así como la
retroalimentación viva, directa, es el adiós total a la soledad del
escritor y la llegada del epílogo esperado.
La sesión cienfueguera
del evento ha sido una muestra de ello. Confundidos entre quienes van
hasta los puntos de venta o a las presentaciones que forman parte del
programa puede verse a autores renombrados y a los que no lo son
tanto, pero andan por la vida con el mismo propósito: unir líneas
para contribuir al placer y la enseñanza que propicia la lectura.
A sala llena se
encontraron aquí con los lectores Ricardo Alarcón de Quesada, en
calidad de autor de Cuba y la lucha por la democracia, y Pablo
Armando Fernández con varias de sus obras, así como otras
personalidades de las letras cubanas, quienes abandonaron en esta
ocasión los indiscutibles atractivos citadinos de la capital y se
llegaron —para bien de todos— hasta donde los libros crecen más
por estos días.
Esa es una de las razones
por la que Pablo Armando definió aquí que "esta es la Feria del
espíritu cubano" y Alarcón planteó que "es una gran
fiesta de la cultura, del espíritu, de la cubanía".
No menos concurridas han
sido las presentaciones de los libros del sello cienfueguero Mecenas,
en sus colecciones Caminante (narrativa), Pelícano Lunar (infantil) y
Mar Adentro (poesía) y otros muchos títulos.
Autores y lectores se
funden cada día, en una especie de complicidad en favor de la
lectura. La Feria lo propicia para bien del libro..., y de la
modestia.
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