LONDRES, 19 de febrero (PL). — El
gobierno de Gran Bretaña llamó hoy a sus ciudadanos a abandonar
Iraq inmediatamente, lo cual se entiende como una señal de que la
eventual guerra puede ser lanzada a pesar de la creciente oposición
internacional a un conflicto armado.
En un comunicado del ministerio
británico de Relaciones Exteriores, se aconseja a la población no
viajar a territorio iraquí y se insta a quienes se encuentran en
ese Estado del Medio Oriente a marcharse cuanto antes.
En el documento se dice que la
creciente tensión en ese país representa un peligro y aclara que
Londres carece allí de misión diplomática para brindar ayuda a
sus ciudadanos, que pueden ser usados por el gobierno iraquí como
rehenes, tal como hizo durante la conflagración de 1991.
Sin embargo, en el comunicado no se
menciona la llegada a Bagdad el pasado fin de semana de decenas de
europeos, entre ellos británicos, para ubicarse como escudos
humanos en hospitales y otros lugares poblados en caso de que
Washington y Londres decidan atacar a ese Estado.
El llamado de la cancillería
coincide con la salida de este territorio hoy de unos 600 soldados
con destino al Golfo Pérsico para participar en la anunciada
contienda bélica y donde Estados Unidos ya tiene desplegados cerca
de 150 000 hombres.
Los militares partieron en tres
aviones de la base de Brize Norton, cerca de esta capital, e
integran contingentes de paracaidistas, soldados de infantería y
unidades de respaldo a las brigadas aéreas.
Esas tropas se unirán a las que ya
se encuentran en el Golfo, las cuales quedarán integradas por más
de 40 000 efectivos británicos.
De acuerdo con fuentes oficiales, el
gobierno realiza la mayor movilización de su flota en los últimos
20 años, solo comparable con la efectuada durante la Guerra de las
Malvinas, con Argentina, en 1982.
El sábado pasado, Londres, junto a
varias capitales e importantes ciudades del mundo, fue escenario de
una multitudinaria manifestación en contra de la guerra, protesta
en la cual, solo en esta urbe, participaron cerca de
2 000 000 de personas.
Sin embargo, el gobierno del primer
ministro Anthony Blair prosigue los preparativos bélicos.