Piero Gleijeses y Misiones en conflicto

Cuba internacionalista: de la curiosidad a la evidencia

PEDRO DE LA HOZ

Cuando Piero Gleijeses comenzó a escudriñar el material que le llevaría a escribir Misiones en conflicto, lo hizo, según sus palabras, por curiosidad: quería saber por qué los cubanos habían desembarcado en Angola pocas horas antes de la proclamación de la independencia de ese país.

La investigación, hoy nos dice, "se convirtió en la historia de la política estadounidense que surgía en África, soñolienta y distraída hasta que se veía galvanizada por la crisis, fuera esta en Zaire o en Angola, y se convirtió en una parábola de la Guerra Fría, en que Washington se cegó de tanto centrarse en las grandes potencias".

Apenas unos meses después de su salida en Estados Unidos, donde ha tenido un notable impacto, la editorial Ciencias Sociales ha puesto a disposición del lector cubano, por primera vez en español, Misiones en conflicto, uno de los acontecimientos más relevantes de la XII Feria Internacional del Libro. Tras su presentación en La Cabaña, los primeros cientos de ejemplares salidos de la imprenta Alejo Carpentier volaron. En cada una de las restantes sedes de la Feria, la demanda crece. Hoy se presentará en Santa Clara. Allí estará el autor, quien ha sido testigo de la extraordinaria acogida a su libro.

Gleijeses y Jorge Risquet en 
los días en que el investigador italiano acopiaba material para Misiones en conflicto. 

Dos grandes atractivos convergen en Misiones en conflicto: el peso de sus revelaciones y la pasión de su escritura. Sus páginas ponen de relieve, de manera cronológica y mediante una sustentación argumental transparente, las sucesivas misiones militares internacionalistas cubanas en el continente africano, desde la asistencia al Gobierno argelino de Ben Bella, amenazado en la frontera por la monarquía marroquí, hasta el rechazo de la invasión sudafricana a Angola en 1976, pasando por la amarga experiencia congoleña de los hombres del Che y la exitosa contribución a la liberación de Guinea Bissau y Cabo Verde.

Paralelamente, el libro dibuja las inconsistencias e incongruencias de la política de diversas administraciones norteamericanas ante los procesos de descolonización en África, que desembocaron en el episodio más vergonzoso —si cabe decir, porque las desvergüenzas se acumulan a partir del visto bueno para el asesinato de Patricio Lumumba—: el contubernio con Sudáfrica en la agresión contra Angola.

ESTADOS UNIDOS MIENTE

Las mentiras de Gerald Ford y Henry Kissinger a la opinión pública norteamericana, al decir que Sudáfrica asistió a la UNITA e invadió a Angola en respuesta a la intervención cubana en ese país y al negar todo tipo de colaboración con el régimen de Pretoria, se vienen abajo ante las evidencias mostradas por Gleijeses.

Y es que el autor, investigador acucioso y de una eticidad a toda prueba, considera que "la evidencia documental es la más valiosa de las armas de un historiador, te puedes emocionar lo que quieras, pero la evidencia es lo principal".

Gleijeses hurgó en los archivos públicos y secretos de Estados Unidos, Cuba, la antigua República Democrática Alemana, la República Federal de Alemania, Bélgica, los dos Congo, y Gran Bretaña, leyó centenares de periódicos argelinos, angolanos, argentinos, belgas, cubanos, congoleses, guineanos, franceses, norteamericanos, sudafricanos, portugueses y de muchos más países. Entrevistó y sostuvo correspondencia con más de 150 participantes o testigos en los conflictos, y llegó hasta el mismísimo jefe de la estación CIA en Angola durante los tiempos de la agresión sudafricana. Todo esto en un largo período de siete años. De sumo valor resultan, además, las palabras introductorias de Jorge Risquet, quien colaboró con Gleijeses en el proyecto, por cuanto sitúan al lector en lo que sucedió después de 1976. La ayuda cubana a África fue uno de los factores determinantes en la derrota del régimen del apartheid.

Al comentar en The New York Times las evidencias expuestas por Gleijeses, el periodista Howard French escribió: "La intervención cubana se produjo en respuesta a una invasión encubierta financiada por la CIA a través del vecino Zaire, conocido ahora como el Congo, y a la ofensiva simultánea de Sudáfrica hacia la capital usando tropas que se hacían pasar por mercenarios occidentales (...) y documenta una coordinación significativa entre Estados Unidos y Sudáfrica, desde misiones conjuntas de entrenamiento hasta puentes aéreos, y contradice de lleno el testimonio que se presentó ante el Congreso en esa época y las memorias de Henry A. Kissinger, el entonces secretario de Estado del presidente Gerald Ford".

Acerca de estas revelaciones, hoy en La Habana, Gleijeses apunta: "De no haberse producido la invasión de los sudafricanos por el Sur, del Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC) en Cabinda y las fuerzas de Mobuto-Holden Roberto por el Norte, el MPLA no habría tenido necesidad de solicitar la ayuda cubana. Esto me lo reconoció Robert Hultslander, jefe de la estación CIA en Luanda".

COMO LAS BUENAS NOVELAS

La historia contada en Misiones en conflicto se devora como una buena novela de suspenso, tal es la eficacia de la estructura de la narración y el rigor de la escritura de Gleijeses.

"No soporto —confiesa— esos libros que parecen ladrillos. Siempre he pensado que la exposición de temas políticos, históricos y sociales no tiene por qué estar reñida con la literatura."

Profesor de la Universidad John Hopkins en Estados Unidos, autor de tres libros también apasionantes que esperamos algún día ver publicados entre nosotros —Shattered Hope: The Guatemalan Revolution and the United States (1991), Politics and Culture in Guatemala (1988), y The Dominican Crises: the 1965 Constitutionalist Revolt and American Intervention (1978)—, se siente a gusto en Cuba: "Será porque me corre en las venas sangre del Sur de Italia, nací en Venecia, pero mi gente es del Sur de la península".

Entre sus proyectos más inmediatos se encuentra escribir un libro sobre la política exterior de la Revolución Cubana. "Lo haré —nos dice— centrándome en su principal diseñador, Fidel Castro".

Mirando hacia atrás los trabajos y los días de Misiones en conflicto, Gleijeses apunta: "Lo que más me llamó la atención fue el altruismo cubano. La Unión Soviética no estaba interesada en África, pues ponía su acento principal en la concreción de los acuerdos Salt-II y la distensión. Cuba, por su parte, se encontraba en un momento en que mejoraba sus relaciones con Europa occidental, después de unas conversaciones con la Comunidad Europea y las visitas que realizó a esos países occidentales en aquella época Carlos Rafael Rodríguez. Había un incipiente diálogo con Estados Unidos en ese clima de distensión. El gesto y el sacrificio cubanos fueron verdaderamente altruistas, una página hermosa en la historia de la Humanidad".

 

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