Aniversario 45 de Pino del Agua II

Importante golpe de la guerrilla verde olivo

PEDRO MORA

Una de las más importantes acciones militares del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra fue Pino del Agua II o como se le denomina también, Batalla de Pino del Agua, iniciada el 16 de febrero de 1958 con fuerzas de las Columnas 1 y 4, dirigidas personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Era el punto más avanzado de las tropas de la tiranía batistiana en su intento por aniquilar la creciente resistencia guerrillera en el principal macizo montañoso cubano. Allí estaba atrincherada una compañía con modernas armas, después del primer combate desarrollado en el propio lugar el 17 de septiembre de 1957.

La ubicación de los efectivos batistianos dificultaba el ágil desplazamiento de los rebeldes entre el Oeste y el Este de la Sierra Maestra. Evidentemente era este un objetivo estratégico, además de que con el ataque se ofrecería un golpe de resonancia para aprovechar el levantamiento de la censura de prensa.

La operación se inició aproximadamente a las 5:30 a.m. del día 16 de febrero de 1958, el plan no concebía tomar este punto, sino atacar, liquidar las postas y esperar refuerzos desde el cercano Barrio del Oro, o desde San Pablo del Yao, Uvero, Guisa y Bayamo. Con esto se aprovecharía el factor sorpresa mediante emboscadas.

En este importante hecho histórico de la lucha por la liberación nacional, se destacó la presencia de Fidel, Raúl, Che, Camilo, Guillermo García, pues aún no se habían diseminado las columnas hacia otros territorios.

Durante el tiempo que duraron las acciones, la aviación enemiga ametralló constantemente las posiciones guerrilleras y asentamientos campesinos con sus aviones B-26.

En el camino de El Oro a Guisa donde se encontraban atrincherados Efigenio Ameijeiras, Ciro Frías y Félix Pena —unos 50 hombres al mando del entonces Capitán Raúl Castro Ruz— fue necesario librar combate en situación muy crítica, pues el enemigo avanzó precedido de una muralla de mujeres y niños campesinos.

Al mediodía del 17 de febrero de 1958, las fuerzas rebeldes se retiraban de Pino del Agua cerrando la acción con un nuevo ataque sobre El Oro de Guisa, en el cual la guerrilla demostró el progreso de sus conocimientos militares en las condiciones del abrupto lomerío.

El saldo final para el ejército de la tiranía fue de entre 18 y 25 muertos, numerosos heridos y cinco efectivos que cayeron en poder de los rebeldes

La guerrilla sufrió la lamentable pérdida de los combatientes Gilberto Capote, Enrique Noda, Raimundo Liens, Luis Macías, Florentino Quesada y Ángel Guevara. Resultaron heridos Camilo Cienfuegos, Fernando Virelles, Luis Olazábal, Antolín Quiroga y Humberto Rodríguez.

El pertrecho ocupado (33 fusiles, cinco ametralladoras y abundante parque) nutrió el suministro para la lucha en esa área y propició el surgimiento de la Columna número 3, de Juan Almeida, que marchó hacia el Tercer Frente, de Santiago de Cuba, y la 6, dirigida por Raúl, con objetivos muy definidos en el Segundo Frente.

Como bien decía el parte de la Comandancia del Ejército Rebelde, en Pino del Agua se obtuvo una victoria completa sobre el ejército, que destruyó aún más su moral de combate y demostró a la nación la fuerza creciente de la Revolución y del Ejército revolucionario.

El 19 de febrero, pocos días después de esta acción, los combatientes rebeldes dirigen una carta a Fidel, fechada en la Sierra Maestra, en la que le ruegan: "Deponga esa actitud siempre asumida por usted, que inconscientemente pone en peligro el éxito bueno de nuestra lucha armada y más que nada llevar a su meta la verdadera Revolución''.

Se referían a la participación directa del Comandante en Jefe en las acciones y al peligro que ello entrañaba para su vida y el futuro de la Revolución.

 

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