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¿Por qué depredadores eléctricos?
Ramón
Barreras Ferrán
CIENFUEGOS.—Cuesta trabajo imaginar que alguien sea capaz de
dejar a una comunidad sin electricidad durante largo tiempo por
hurtar cables y alambres, o el aceite de los transformadores, pero
lamentablemente ocurre, en detrimento de la economía nacional y la
prestación de servicios imprescindibles.
Los cables y alambres, que pueden ser telefónicos también, han
tenido como destino, fundamentalmente, tras la comisión del delito,
la fabricación de medios de cocina o las casas de recuperación de
materias primas, las que tienen entre sus renglones principales el
cobre. El aceite de los transformadores, por su parte, lo mezclan
con gasolina para variados usos, según explican los especialistas
que investigan los casos.
También han sustraído angulares de torres de alta tensión, los
que son utilizados en la construcción de medios de transporte con
tracción animal.
El aceite dieléctrico resulta imprescindible para el
funcionamiento de los transformadores, como refrigerante, aislante y
de protección contra la corrosión. Sin él se quema el
transformador y queda, por tanto, automáticamente fuera de
servicio. En ocasiones, como ya ha ocurrido, los daños son
irreparables.
Ese componente tiene un elevado precio en el mercado
internacional, el cual oscila entre 875 y 950 dólares la tonelada,
y como es de suponer, no es suficiente el marco financiero para
reponer el que sustraen con propósitos de lucro o beneficio
personal.
En Cienfuegos, para citar el ejemplo de esta provincia, han sido
dañados 18 transformadores, a los que les sustrajeron 5 200 litros
de aceite, por un valor que supera los 3 900 dólares. De esos
equipos, uno de 1 000 KVA, con un costo de 11 000 dólares, no pudo
recuperarse. Esos daños provocaron una interrupción del servicio
eléctrico de 108 MW/h.
A ello se suma el peligro que para la vida significa que personas
inexpertas (o las que no lo son tanto) realicen tales hechos en
líneas o subestaciones de alta tensión sin adoptar las medidas de
seguridad necesarias.
Es preciso elevar la vigilancia y desplegar una acción oportuna
por las partes implicadas para impedir el movimiento de estos
inescrupulosos depredadores. Cierto que se aplica la ley a quienes
cometen esos delitos, pero más importante resulta siempre prevenir.
Nicolás Rodríguez, vicefiscal jefe en Cienfuegos, explicó que
los juicios a los implicados y confesos se desarrollarán en las
propias comunidades perjudicadas, para que aumente la conciencia
sobre el peligro, la gravedad de los hechos, y se motive más la
acción popular para impedirlos. |