VIENA, 17 de febrero (PL). — La
cirugía de intervención mínima soluciona con éxito daños de la
articulación en la mandíbula y deja atrás la operación abierta,
informó hoy el cirujano Gerhard Undt en un congreso en el Hospital
General de Viena.
En el mayor congreso internacional
(170 participantes) convocado sobre el uso de la laparoscopia o
cirugía de intervención mínima en la articulación de la
mandíbula, se comunicó que ya se hacen entre 40 y 50
intervenciones con esa técnica al año en esta capital.
Los daños de la articulación de la
mandíbula constituyen un problema que afecta a un 70 por ciento de
las personas, sobre todo con mediana edad.
A lo largo de una vida de desgaste se
producen restricciones graves del funcionamiento de la mandíbula,
que producen dolor y limita la capacidad de abrir la boca.
Según Undt, experto en cirugía
bucal, maxilar y facial de la Clínica Universitaria de Viena, los
que sienten estos síntomas saben que afectan de manera crónica la
vida diaria, empezando por el bostezo que se suprime porque duele,
hasta las comidas porque no se puede masticar.
Si bien existen medidas no
sangrientas, como la fisioterapia, guías para la dentadura,
acupuntura, métodos de distensión muscular y medicamentos contra
el dolor, también está la posibilidad de aplicar métodos
quirúrgicos, explicó el especialista.
En cuanto a las intervenciones de
laparoscopia, precisó que se abren dos accesos a la articulación
que miden dos milímetros de ancho cada uno y, al usar el
microscopio, es posible cortar, modelar superficies y coser la
articulación.
Un aspecto destacado en el congreso
es el desarrollo de un sistema de navegación tridimensional para la
cirugía bucal, maxilar y facial que perfecciona la orientación.
Además, los equipos modernos de
láser mejoraron las posibilidades de aplicación, porque se pueden
efectuar cortes sin sangramiento, se enfatizó.