LA PAZ, 17 de febrero (PL). — Miles
de trabajadores se sumaron hoy al paro de 48 horas convocado por la
Central Obrera Boliviana (COB) para exigir la renuncia del
presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, en una continuidad de la
reciente tensa jornada que vivió este país.
Empleados, obreros y representantes
de partidos políticos de la oposición marcharon por el centro de
esta capital hasta la sede del Palacio de Gobierno con pancartas y
consignas que demandan la salida inmediata del mandatario y del
vicepresidente, Carlos Mesa.
Una caravana de unos 10 000
manifestantes procedentes de la vecina ciudad de El Alto cortó hoy
el tráfico en La Paz para unirse a la protesta antigubernamental,
en medio de una tensa calma que se respira aquí, sin registrarse
ningún incidente con la Policía.
Saturnino Mallcu, dirigente de la
COB, dijo a los periodistas que la dimisión de Sánchez de Lozada y
su vicepresidente Mesa es la primera condición de los sindicatos
para suspender la huelga.
Además de la salida del Ejecutivo,
la COB reivindica la convocatoria de una Asamblea Constituyente que
aglutine a los sindicatos, organizaciones indígenas y otros
sectores para la conformación de un nuevo gobierno de transición.
La denominada alianza Estado Mayor
del Pueblo, integrada por sindicalistas y partidos de oposición,
otorgó al Ejecutivo un plazo de dos semanas para abandonar los
puestos, de lo contrario, amenazó con prolongar los bloqueos de
carreteras y las protestas.
El paro sindical de este lunes se
inscribe en las movilizaciones que en seis meses han sacudido a la
administración de Sánchez de Lozada en rechazo a la política
neoliberal y los severos ajustes que afectan a los sectores más
deprimidos con la crisis.
El impuesto decretado a los salarios
de un 12,5 por ciento levantó un polvorín la semana pasada de
violentos enfrentamientos entre policías y militares, primero; y
masivas concentraciones callejeras en distintos puntos del país.
Los trágicos incidentes, seguidos de
la brutal represión a los manifestantes, cerraron otra página de
sangre en Bolivia con al menos 30 muertos y más de 170 heridos.