Calamidad social en el Africa más pobre

ARNALDO MUSA

La desertificación en el Sur de África hay que verla más como un desastre social que natural.

Adecuada irrigación, medidas para incrementar la productividad agrícola y detener el avance del desierto, facilidades para adquirir agua y alimentos, acceso a la tierra y la ayuda para los pequeños agricultores son indispensables para la protección de las calamidades naturales. Pero la mayoría de los países africanos encara problemas que se relacionan entre sí: sus economías han sido saqueadas durante siglos por el colonialismo y el imperialismo, y están sujetas a los manejos de entes multimillonarios que manejan monopolios, precios, control y distribución de todo lo que se mueve en el mundo.

Desde hace unos dos años, la peor sequía en décadas ha hecho el de por sí ya bajo estándar de vida de trabajadores y campesinos en el Sur de África, donde el impacto de la desertificación es mucho mayor que en otras partes del planeta. En el África subsahariana, considerada la región más pobre de la Tierra, la escasez de agua y pastos llevó la situación alimentaria a su peor nivel en los últimos 60 años.

Funcionarios de las Naciones Unidas aseguraron que cientos de miles de toneladas métricas de maíz y otros alimentos son necesarios para encarar el hambre que afecta a 14 millones de personas en Lesotho, Malawi, Mozambique, Swazilandia, Zimbabwe y Zambia.

Muchos africanos han estado sin alimentos durante una semana, 20 millones de ellos están malnutridos, en tanto a los campesinos se les niega la tecnología y modernos métodos de irrigación necesarios para la batalla contra la desertificación y las enfermedades.

Con cerca del 10% de la población mundial, los países del Sur del Sahara consumen apenas el 1% de electricidad del globo, mientras los desarrollados, con cerca del 14% de habitantes, consumen el 60%. La deuda externa de esas naciones es ya de 170 000 millones, a pesar de sus abundantes recursos en cobre, diamantes, plata, oro y petróleo, así como en cobalto, uranio, hierro y bauxita, mientras cerca de la mitad de la población vive con menos de un dólar al día. De los 49 países más pobres del mundo, 37 están en África.

The International Food Policy Research, con sede en Washington, predijo que la situación empeorará, debido al número de niños malnutridos, 49 millones Åuno de cada dosÅ, en tanto la esperanza de vida también va en descenso. En Zambia, por ejemplo, era de 50 años en 1987, y hoy es de 37. Sin una adecuada alimentación, miles de personas mueren de malaria y cólera, entre otras enfermedades.

En adición al hambre crónica, el SIDA es una pandemia que diezma a la población. En el 2001, murieron dos millones 200 000 africanos y de un estimado mundial de 40 millones de infectados, 28,5 millones (70%) viven en África.

El empobrecimiento está reforzado y perpetuado por las políticas proteccionistas de EE.UU. y Europa que bloquean las exportaciones africanas, uno de los factores de la drástica declinación en el comercio subsahariano, que hoy es la tercera parte de lo que fue hace 20 años.

El Banco Mundial señaló que África perdió la mitad de los mercados que tenía en 1970. Mientras Washington eliminó algunas tarifas en las exportaciones africanas, elevó otras, las cuales incluyen las textiles.

Los gobiernos de las naciones industrializadas gastan 350 000 millones de dólares en subsidios, los cuales hacen disminuir en 50 000 millones las exportaciones de los países subdesarrollados.

A ello se adiciona la invasión de productos a bajo costo, que hacen un efecto devastador en la competitividad africana.

De este modo, la pregonada "ayuda" no aumenta el desarrollo, sino la dependencia y el mayor endeudamiento de todo un continente, que en su parte Sur se desertifica y empobrece ante un mundo indiferente.

 

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