WASHINGTON,
17 de febrero (PL). — Jimi Hendrix, el mítico guitarrista
estadounidense que revolucionó el rock en la década de 1960, tiene
hoy un nuevo panteón, que quedará abierto a sus admiradores a
partir del próximo mes de abril.
Los restos del artista yacen ya junto
a los de su familia en su nuevo mausoleo, enclavado en Seattle, en
el estado de Washington, donde nació el músico en noviembre de
1942.
Una cúpula de más de 12 metros
sostenida por tres columnas de mármol de varios colores y una
escultura del artista a tamaño natural formará parte del suntuoso
sepulcro que contrasta con el espíritu de Hendrix, rebelde ante el
paradigma burgués y transgresor del status quo.
Sin embargo, los más fervientes
seguidores del guitarrista dispondrán de suficiente espacio para su
culto que hasta ahora tenía como principal sede una tumba enlodada
y rodeada de latas de cervezas vacías.
Con títulos como Neblina púrpura,
Fuego y Castillos de arena, Hendrix creó un timbre nuevo al alterar
el sonido de la guitarra eléctrica y exploró en las
potencialidades del rock con una música cargada de fuerza.
Alrededor de su figura se ha creado
una aureola mítica a la que ha contribuido su muerte prematura (a
los 27 años), su proyección escénica, que incluyó la
incineración de su guitarra en uno de sus conciertos, y la
admiración que le profesaron John Lennon y Bob Marley.
Sobre su personalidad se han escrito
centenares de libros y guiones cinematográficos.