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ALCA: blanco preferido del ataque
El mito de las
inversiones extranjeras directas
Joaquín
Rivery Tur
La
comisión Alternativas de la Integración y Cooperación agrupó
ayer en la sala ocho a los economistas, luchadores sociales,
sociólogos y participantes interesados en el tema del ALCA (Área
de Libre Comercio de las Américas), un plato fuerte para la
discusión y, realmente, sin grandes discrepancias a la hora de
atacar a semejante proyecto norteamericano.
Roberto Luiz Silva, de
Brasil, fue claro al plantear que la conclusión de todos los
análisis es que el ALCA permitirá que Estados Unidos mantenga su
posición de dictar las reglas del comercio internacional y hacer
frente a una Europa cada vez más fuerte.
De
nuevo vimos, en la ponencia de un especialista como el brasileño,
los riesgos del acuerdo impulsado por un Estados Unidos, capaz de
blandir la vieja política del big stick. Como mercosureño,
visualiza los peligros en las áreas agrícola, industrial y de
servicios, sobre todo para el bloque más meridional del continente.
El chileno Orlando
Caputo, un veterano en estos encuentros sobre globalización,
tituló su ponencia muy llanamente: Globalización, ALCA:
profundización del desarrollo desigual, con lo cual queda clara su
opinión sobre el asunto, a pesar de que los defensores del
neoliberalismo insisten en la igualdad de oportunidades para los que
abracen los llamados ajustes estructurales.
Fue la cubana Ángela
Rodríguez Morejón la que hizo diana en el corazón del ALCA al
plantear que los servicios financieros, por su importancia para el
desarrollo y para la hegemonía económica de las naciones más
poderosas, son el centro no solo del proyecto norteamericano, sino
también de otros intentos integradores de países atrasados que
pueden ver eternizado su subdesarrollo.
Sin mucho adorno, el
nicaragüense Rodolfo Delgado Romero (en ponencia leída) fue de la
opinión que el ALCA y el TLC (entre México, Estados Unidos y
Canadá) son instrumentos de respaldo jurídico de garantía para la
globalización oligopólica, y la política norteamericana, sobre
todo después de los sucesos del 11 de septiembre del 2001 (que
sirvieron de magnífico pretexto), tiende a consolidar el Estado
transnacional, lo que otros llaman el imperio.
IMPUESTO POR ESTADOS
UNIDOS
Cinco comisiones y una
sesión plenaria dieron bastante trabajo ayer a los delegados al V
Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y
Desarrollo, que se enfrascaron en temas tan espinosos como el
rediseño de la arquitectura financiera internacional.
De un aspecto tan
difícil de asir concretamente por la resistencia de los países
más poderosos y del que se habla tan frecuentemente después de la
crisis asiática de 1997 sin resultado alguno, hubo varias
ponencias, de las que se puede entresacar la afirmación del
brasileño Aloisio Teixeira de que lo característico de la
globalización neoliberal es precisamente la internacionalización
financiera, un elemento impuesto por Estados Unidos después de la
década de los setenta para recuperarse de la crisis global y que
llevó a la revalorización del dólar y al aumento de las tasas de
interés.
Sin embargo, para la
pareja de padre e hijo Alfredo Eric y Eric Calcagno, de la
Universidad argentina de Lanus y asiduos a estos encuentros, el
problema financiero es visto desde otro punto de vista, cuando
afirman simplemente que el problema de las Inversiones Extranjeras
Directas (IED) es un verdadero mito lanzado por el esquema
neoliberal, pues la historia demuestra que el poco desarrollo
latinoamericano fue resultado del ahorro interno, ya que las IED
siempre extrajeron de los países más dinero del que llevaban, por
tanto, no son tan determinantes en el desarrollo como se quiere
hacer ver, aunque no se deben subestimar cuando traen mercado,
tecnología y recursos.
Cuando simplemente se
apoderan de la planta productiva y de servicios, como es tan
frecuente, ello no conlleva ni aumentos de producción o servicios
ni más empleo, sino que se trata del apoderamiento de lo existente
aprovechando coyunturas de abaratamiento de las empresas.
En la sala cinco, el
peruano Alan Fairlie disertó sobre los problemas de las
negociaciones dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC),
donde la situación se presenta sumamente compleja y no hay mucho
optimismo en cuanto a los resultados, a pesar de que la mención
explícita de un trato diferenciado para el desarrollo ha sido
acogido con optimismo por algunos. En concreto el tiempo pasa, no
hay resultados palpables y los subdesarrollados siguen inconformes
con la actuación de la OMC. |