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Estados Unidos
Gastos militares son prioridad
MARIELA PÉREZ
VALENZUELA
A
un lado dejó el Gobierno de Estados Unidos los compromisos que
cualquier nación con recursos y dignidad pudiera tener con un
Planeta desigual, donde los niños mueren por desnutrición y
millones de seres desconocen una alimentación elemental, mientras
una ínfima parte de la humanidad disfruta de todos los privilegios.
El presidente George W
Bush acaba de enviar al Congreso de su país el proyecto de
presupuesto para el 2004, que prevé gastos por 2. 230 billones de
dólares, de los cuales se dedicarán a la Defensa nada más y nada
menos que casi 380 000 millones, sin incluir en la colosal cifra los
gastos en la guerra contra el terrorismo y en la casi inminente
agresión a Iraq.
Otra cosa no se
esperaba. Ya lo había advertido el gobernante en otras ocasiones.
Las prioridades de Estados Unidos en estos momentos son reforzar la
lucha contra el terrorismo, la defensa interna y lograr un
crecimiento económico a largo plazo.
Era imposible creer
entonces que Bush presentaría un proyecto de presupuesto que
dedicara menos recursos financieros a la seguridad y que tuviera
más presente al ser humano.
Está muy claro, por
ejemplo, que los soldados norteamericanos que participarán en una
eventual guerra contra Iraq tienen el cometido de masacrar a
millones de civiles inocentes, en la ya sabida misión de destruir
los supuestos y hasta ahora desconocidos almacenes de armas
nucleares de la nación árabe.
Pero los militares
norteamericanos que participen en futuras agresiones —pues de una
escalada guerrerista se trata— necesitarán (de acuerdo con el
pensamiento imperialista) armamentos más sofisticados.
Y esa es la obsesión
enfermiza del presidente. Para fabricar el llamado armamento del
futuro, como aviones invisibles y otros que para lanzar bombas no
necesitan tripulación, Bush requiere millones y millones de
dólares.
Según publicaron
diferentes medios de prensa esta semana, el proyecto de presupuesto
de Estados Unidos para el 2004 prevé una reducción de los gastos
relacionados con el desarrollo regional, educación, empleo y
seguro de desempleo, así como para el progreso de ciudades y
estados norteamericanos.
En cambio, de aprobarse
el plan por el Congreso, aumentarían en más de un 4% los gastos
dedicados a la defensa en el 2004 respecto al año fiscal que
termina en septiembre próximo, o lo que es igual, los militares
dispondrán de unos 15 300 millones de dólares más. Eso sin hablar
de otros 15 000 millones de dólares para la guerra contra el
terrorismo y otra colosal cifra que se espera se dedique a la
agresión a la nación árabe. Recuérdese también los 40 mil
millones de dólares destinados al nuevo Departamento de Seguridad
Nacional.
Los presupuestos no se
mezclarán, dejó claro el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld,
quien reiteró la prioridad de su Gobierno de fabricar armas}
altamente tecnológicas, y anunció el receso en la producción de
tanques y otras armas convencionales.
El presupuesto
norteamericano incluye el plan para tratar de reactivar la
debilitada economía nacional, con el llamado paquete de estímulo
económico por 674 mil millones de dólares, con medidas que
contempla la desaparición de los impuestos que los accionistas
pagan por sus dividendos.
Ese proyecto recibió
fuertes criticas de la oposición demócrata, por considerar que
solo beneficiará a los ricos.
Al presentar el proyecto
de presupuesto para el año fiscal 2004, la administración
republicana revisó el déficit presupuestario de Estados Unidos
para el 2003, que alcanzará la cifra de 304 mil millones de
dólares, muy superior a los 199 mil millones de dólares previstos
por la Oficina Presupuestaria del Congreso. |