Los Oscar vistos por un protagonista

Visitó Robert G. Rehme la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños

Luciano Castillo

Robert G. Rehme, quien recientemente concluyera su quinto período como presidente de la Academia de Cine, Artes y Ciencias de Hollywood, manifestó su satisfacción por los resultados de su primer viaje a Cuba, como parte de una delegación del Centro de Música y Arte de Los Ángeles, que agrupa a la orquesta Filarmónica, el Ballet y la Ópera de esa ciudad.

Durante la visita efectuada a la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, no dudó en compararla en cuanto a su funcionamiento con la institución análoga del American Film Institute, de cuya Junta Directiva también es miembro.

Vinculado al cine desde hace medio siglo, la experiencia de Rehme abarca la exhibición, la distribución y la producción de significativos filmes. Ha desempeñado cargos en las compañías United Artists, Paramount y Universal Pictures, en la que fungió como presidente de Distribución y Mercadeo Mundial de éxitos como E.T., En la laguna dorada y Conan, el bárbaro. Entre los títulos a los que ha estado vinculado dentro de la industria pueden citarse La niebla y Escape de Nueva York, dirigidos por John Carpenter.

En el encuentro sostenido con profesores, estudiantes y trabajadores de la Escuela Internacional de Cine, al ser interrogado sobre cómo la Academia hollywoodense, a diferencia de los certámenes más importantes del mundo, tradicionalmente ha permanecido de espaldas al cine latinoamericano, enfatizó ante todo que los Oscar no son un festival de cine: "Además de la estatuilla destinada al mejor filme de habla no inglesa, existen los premios al mérito para los que el único requisito para optar por ellos es que los filmes hayan sido exhibidos al menos durante una semana en Los Ángeles", precisó, para luego añadir que este año la cinematografía cubana ha propuesto a la Academia para su valoración con destino a las nominaciones el largometraje Nada, dirigido por Juan Carlos Cremata. El gran problema, no abordado por el visitante, sigue siendo la subestimación casi general de las distribuidoras norteamericanas hacia las producciones de otros países.

En otro momento de su diálogo, Rehme coincidió con el cineasta cubano Julio García Espinosa —director de la EICTV— no solo en que el cine de constituir "un arte para compartir se había convertido en un arte para competir", sino en la debatida ausencia en la trayectoria de los Oscar, pletórica de injusticias, de un género como la comedia.

Rehmer valoró de muy positiva la presencia entre los colaboradores de la EICTV de personalidades vinculadas a la producción como Sandy Lieberson y Michael Hausmann, como parte del incremento de la visita a Cuba de notorios cineastas norteamericanos, especialmente de Coppola y Spielberg, por su influencia en la industria. En el caso de Spielberg comentó sobre las declaraciones públicas efectuadas a su regreso sobre sus impresiones del viaje a Cuba.

 

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