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Isla de la
Juventud
Avicultura de manos
de oro
Diego
Rodríguez Molina
NUEVA
GERONA.— Lo ocurrido con los avicultores pineros raya con lo
increíble, sobre todo cuando constatamos que los últimos dos
ciclones ocasionaron una sensible pérdida de más de un millón de
huevos al reducirse la producción diaria a un 35% por alteraciones
en la estabilidad de las gallinas, además de daños en techos de
varias instalaciones.
En la granja Andrés
Cuevas, única de gallinas ponedoras, sus 52 trabajadores fueron
más allá de recuperar —antes de los 45 días— las nueve naves
afectadas, y se propusieron no renunciar al plan anual de 18
millones de huevos.
Con tanto ahínco
laboraron que concluyeron el 2002 no solo superando los 20 millones,
es decir, cinco más que el total del pasado año, sino también
rompiendo sus propios récords nacionales de eficiencia: 80% de
posturas por ave, de 76,6% previstas, y con las mismas gallinas
lograron 270 huevos por animal, que supera a los 254 alcanzados hace
17 años.
"Cuando
los ciclones, protegimos bien el pienso, sacamos rápido los
escombros y las gallinas muertas, pusimos mantas en las jaulas para
cuidar los animales, no dejamos de alimentarlos, reubicamos las
tejas buenas en el área productiva y nunca nos dimos por vencidos",
relata Ania Almira, refiriendo cómo evitaron la pérdida del grueso
de la masa avícola en aquel momento.
Y "en semanas y meses
siguientes, además de la calidad y estabilidad del alimento, hemos
extremado la exigencia, la disciplina y la consagración, así como
el cuidado de los animales, del pienso y la producción", confiesa
Saraí Rivas, responsable técnico-productiva, quien explica,
además, cómo influyó haber consolidado, entre otros resortes de
eficiencia, la vinculación del 98% de los trabajadores a los
resultados finales.
"Pero
ha sido una tarea de cada día, con la calidad del manejo de los
animales y mucha disciplina técnica", asegura Pablo Godefoi, el
entusiasta administrador que ve en sus trabajadores "la clave de
estos más de 20 millones de huevos logrados con eficiencia sin
precedente, en la cual participaron todos, sin desatender otras
tareas, como el restablecimiento de las naves que el último
huracán dejó sin techos, redoblando las horas de labor..."
Joaquín Sánchez,
director de la rama aquí, dijo que hoy alcanzan niveles de
producción diaria superiores a los obtenidos antes de los ciclones,
abastecen a los pineros y se evita al país ser carga en tal
sentido.
Más que gallinas de
huevos dorados, como reza la popular frase, cabría afirmar que lo
alcanzado es resultado de avicultores de manos de oro y voluntad de
acero, que no se dejan vencer por ninguna adversidad ni creen en
imposibles. |