NACIONES UNIDAS, 8 de enero (PL). —
El Fondo Global para combatir al VIH/SIDA sufrirá un rudo golpe si
estalla la guerra de Estados Unidos contra Iraq, que eclipsará la
atención a prioridades humanas en el mundo, advirtió hoy aquí un
alto funcionario de la ONU.
Stpehen Lewis, representante especial
del secretario general de las Naciones Unidas para la pandemia en
África, advirtió que después de enero caerá en crisis la
iniciativa de recolectar recursos internacionales para enfrentarla.
Si como consecuencia de la guerra
contra el país árabe, Estados Unidos y otros miembros del Grupo 7
no aumentan sus contribuciones a la lucha global contra el SIDA,
"en un futuro inmediato nos encontraremos en situación
desesperada," alertó en un encuentro con la prensa.
Las guerras, enfatizó, desvían la
atención, consumen recursos y cabalgan sin miramientos sobre las
calamidades externas.
El Fondo Global fue impulsado el año
pasado por el máximo ejecutivo de la ONU, Kofi Annan, con la meta
de disponer de siete mil a 10 mil millones de dólares anuales
adicionales con los que socorrer a países pobres, y en particular
los africanos, que son los más afectados el mal inmunológico.
A tenor con un programa trazado, los
recursos deberían destinarse a campañas de prevención y
adquisición de tratamientos antirretrovirales, inalcanzables en el
mundo subdesarrollado por sus precios comerciales.
Lewis, quien acaba de recorrer
durante dos semanas Lesotho, Zimbabwe, Malawi y Zambia, rechazó
aquí la idea de que la pandemia no pueda derrotarse y sostuvo que
se requiere "una combinación de voluntad política y
recursos".
A su juicio la indiferencia de los
potenciales contribuyentes ricos está conduciendo a "un
asesinato masivo por complacencia".
El funcionario de la ONU elogió los
esfuerzos que realizan las autoridades de los países africanos
visitados, en medio de un panorama que describió como horroroso.
Citó como ejemplo que en Malawi el
50 por ciento de los hogares pobres se encuentran afectados por
enfermedades debidas al VIH, y en un hospital de Lusaka, tres o
cuatro infantes comparten una misma cama, la inmensa mayoría
debilitados por el hambre y la enfermedad.
"No hay la menor duda de que el
hambre y el SIDA vienen juntas", subrayó.
Se refirió asimismo a otras
consecuencias como la caída del sector agrícola, la pérdida de
maestros por la infección, los abusos sexuales a niños y
adolescentes, el creciente número de huérfanos y el alarmante
aumento de la delincuencia callejera.
Además del Fondo Global contra el
SIDA, la oficina coordinadora de la ONU para socorro humanitario y
el Alto Comisariado para refugiados enfrentan la amenaza de cejar en
sus funciones por previsibles recortes de aportes financieros debido
a la costosa guerra contra Iraq.