Tras cadena de muertes infantiles, los legisladores
quieren medallas

La provincia argentina de Tucumán, sacudida por una cadena de muertes de niños desnutridos, es escenario ahora de un nuevo escándalo derivado de la decisión de sus legisladores de autodistinguirse con medallas de oro

BUENOS AIRES, 8 de enero (PL). — La provincia argentina de Tucumán, sacudida por una cadena de muertes de niños desnutridos, es escenario ahora de un nuevo escándalo derivado de la decisión de sus legisladores de autodistinguirse con medallas de oro.

Los parlamentarios locales acordaron confeccionar las piezas como reconocimiento a quienes integraron ese órgano desde 1999 y los fondos para su confección provienen de un remanente del presupuesto del año pasado que, según se afirma, será repuesto con descuentos de las dietas de cada diputado.

Hasta ahora, tres legisladores se negaron a recibir las polémicas medallas, encabezados por Gumersindo Parajón, del partido Pueblo Unido, para quien el tema de las medallas "es una vergüenza cuando los tucumanos no tienen ni para comer y sus hijos se mueren por desnutrición".

Por su parte, el socialista Rodolfo Succar señaló que los actuales son tiempos de sobriedad en el funcionamiento de las instituciones y opinó que "el mejor reconocimiento que puede tener un legislador es poder caminar con dignidad por las calles".

En tanto, el justicialista Julio Díaz Lozano, dijo que el problema de las preseas constituye una verdadera bofetada a la gente en momentos en que Tucumán es vista como "un lugar comparable a Biafra o Etiopía, sitios emblemáticos del hambre y la desnutrición infantil".

Asimismo, advirtió sobre la crisis moral, de legitimidad y de representatividad que padece Argentina y consideró que "son tiempos de luchar por las leyes que necesita el pueblo, por la independencia y el equilibrio de los poderes y por la transparencia como sistema habitual que debe hacerse realidad en la vida pública argentina".

Una veintena de niños tucumanos murieron en los últimos dos meses por causas vinculadas a la desnutrición propia de las condiciones de extrema pobreza existentes en esa provincia del norte argentino.

El caso más reciente ocurrió el pasado 28 de diciembre y fue José Manuel Herrera, de cuatro meses de nacido.

Datos de las autoridades sanitarias de Tucumán sostienen que en ese territorio se mueren 25 infantes por cada mil nacidos vivos.

 

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