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¡Hay que mejorar en
el ranking!
RAFAEL PÉREZ VALDÉS
La
esgrima cubana tiene en el 2003 un reto que puede ser considerado el
más difícil de toda su historia: ¡el Campeonato Mundial será en
La Habana!
Los aficionados de mejor
memoria, o los que conocen aspectos de la historia deportiva,
recuerdan que ya en una ocasión la capital acogió un certamen de
ese rango.
Pero entonces todo era
distinto a como son las cosas en nuestros días.
Eso ocurrió en 1969,
cuando la esgrima cubana no tenía aún una tradición ganadora en
la arena internacional, más allá de las excepciones brindadas a
principios de ese siglo por el legendario Ramón Fonst o el sablista
Manuel Dionisio Díaz (también campeón olímpico)...
Cuando en 1969 la Ciudad
Deportiva recibió a los mejores exponentes del planeta en las
estocadas, seguramente a ningún cubano le pudo pasar por la cabeza
la idea de pedirle una medalla a un compatriota.
Un trabajo paso a paso
fue dejando sus frutos: el equipo masculino de florete ensaltó las
preseas de bronce en el mundial de Viena'83, y un representante de
esa arma, el zurdo Tulio Díaz, la de plata en el de Sofía'86.
Luego vinieron otras
medallas, rachas de ellas (rota el año pasado en Lisboa), y hasta
coronas.
¿Aceptaremos con
facilidad que al menos un cubano no suba esta vez al podio de
premiaciones? No, aunque habría que reconocer, en aras de la
objetividad, que la misión parece muy compleja.
Un ejemplo: los cubanos,
acostumbrados a importantes puestos en el ranking mundial, han
cedido posiciones, según confirmamos ayer en la página web de la
Federación Internacional de Esgrima (FIE).
Y un puesto destacado en
ese listado no solo despeja el camino en las competencias (al no
tener que enfrentar en las primeras vueltas a los más destacados),
sino que significa algo quizás más importante: horas de esgrima
contra los jerarcas...
El hombre mejor ubicado
es el floretista capitalino Raúl Perojo, en el escaño 57, con 31
puntos en tres competencias (en otras ocasiones hubo tres hombres
situados entre los ocho primeros).
Los otros dos cubanos
mejor colocados son Oscar García (lugar 95-15 puntos) y Reinier
Suárez (177-3).
La "espadachina" Eimey
Gómez (68-25) es la segunda mejor ubicada, seguida en esa
especialidad por Yusmila Perera (82-25), Milagros Palma (91-19) y
Zuleydis Ortiz (99-16).
La situación en la
espada varonil, que completa el trío de las armas de mejores
resultados conseguidos por cubanos, se encuentra así: Camilo Boris
(76-28), Nelson Loyola (139-12) y Ángel Mola (156-8).
Los descensos, claro
está, se deben a varias razones, sin contar las limitaciones en la
práctica en la llamada base de la pirámide del alto rendimiento:
escasez de materiales para realizar los entrenamientos del equipo
nacional, o de presupuesto para las tradicionales giras por Europa.
Claro, el Mundial en La
Habana en el mes de octubre, seguro ha llevado a otras reflexiones:
a una estrategia para tratar de que al menos una medalla no salga
por el aeropuerto José Martí. |