Tesoros geológicos, mineros y metalúrgicos

Alexis Rojas Aguilera

MOA, Holguín.— La profesora Virginia Costa Llanos, del Instituto Superior Minero Metalúrgico Capitán Antonio Núñez Jiménez, es una ferviente defensora del tesoro patrimonial cultural y natural geológico, minero y metalúrgico que en Cuba, el Caribe y América Latina es considerable.

Foto: JUAN PABLO CARRERASLa profesora Virginia Costa es una 
estudiosa apasionada del patrimonio
geológico, minero y metalúrgico.

Conversar con ella es como asistir a una singular clase llena de argumentos, donde lo primero que hace es recordar que patrimonio es el conjunto de bienes culturales y naturales que constituyen la herencia del devenir histórico-social del hombre y del espacio en que estos eventos se han producido.

Virginia subraya que la ONU, mediante la UNESCO, promueve la identificación, protección y preservación del patrimonio, algo trascendente para la Humanidad que incluye los monumentos, conjuntos habitacionales y sitios de valor histórico, estético, antropológico, científico, etnográfico, y las formaciones físicas, biológicas y geológicas extraordinarias.

Entre estas últimas, apunta Virginia, destacan las zonas con un valor excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación de la belleza natural y del hábitat de especies vegetales y animales amenazadas.

Ambos, aprecia, pueden sufrir rápida e irrecuperable degradación como consecuencia de la acción indiscriminada del hombre y de las fuerzas de la naturaleza (ciclones, tornados, sismos...)

Recuerda que la minería, en particular la extracción de oro, fue la primera actividad económica de los conquistadores hispanos y continuó con la del cobre, que ha sobrevivido al paso de los siglos y tiene relevante exponente en Mina Grande de El Cobre, Santiago de Cuba.

El puente natural sobre
el río Bitirí es una joya de la
 hidrogeología cubana, de un
alto valor patrimonial.

También son relevantes el horno de fundición del siglo XVI conservado en Santiago de Cuba o los planos inclinados de la Mina Pinares de Mayarí, en Mayarí.

Precisamente los planos inclinados están considerados la obra de ingeniería mecánica más notable de América Latina dedicada a la minería, en uso desde 1906. El Caribe atesora las dos primeras minas no auríferas: Caballo Viejo, en Santo Domingo, y El Cobre, en Santiago de Cuba.

A la minería, puntualiza, se asocia la fundación, crecimiento y desarrollo de muchas comunidades humanas y hoy los paisajes naturales, formaciones geológicas con alto valor científico (las terrazas de Maisí, por ejemplo), tecnologías en desuso y sitos históricos (La rebelión de los Cobreros, toma de Moa y Nicaro por fuerzas del II Frente Oriental Frank País, etc.), entre otros, son bienes patrimoniales que pueden tener valor añadido para el desarrollo del turismo

Pero tanto valor como el que concede a los elementos tangibles, Virginia lo ofrece a la cultura espiritual asociada, que no tiene calidad física, pero está presente en tradiciones, costumbres, creencias, lengua, idiosincrasia, música, arte, se expresa cotidianamente y es reveladora de una identidad regional propia.

Al respecto señala, que como actividad económica, la minería origina hechos culturales, no siempre asumidos como tales y que resultan indispensables para entender la tipicidad de la comunidad minera.

Y apuntó elementos a considerar, como tecnologías de proceso, intervención de diversos elementos humanos —aborígenes, negros esclavos, criollos...—, ferrocarril, puertos, inversores extranjeros, comunidades, arquitectura, religión, deportes y demás que conforman la vida social.

Tal riqueza no está todavía debidamente estudiada y a esa tarea se consagran Virginia y muchos más en Moa y en el resto del país. Se trata de un rico yacimiento por explotar.

 

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