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A la historia de la Ciudad Héroe le han nacido nuevas raíces
Desde ayer descansan
los restos de Haydée Santamaría, junto a otros 38 combatientes del
Moncada, en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba
Orlando
Guevara Núñez
SANTIAGO
DE CUBA.— Ceremonia sencilla para una estatura gigante. Así puede
calificarse la acogida, en el cementerio de Santa Ifigenia, de los
restos queridos de la Heroína del Moncada Haydée Santamaría
Cuadrado, trasladados desde el Panteón de las FAR en la capital y
depositados en el Panteón de los Mártires, junto a otros 38
moncadistas, entre ellos su hermano Abel.
Justamente al lado del
Mausoleo Martiano, junto a los familiares, había una
representación de sus compañeros de combate del amanecer glorioso
del 26 de Julio de 1953: los Comandantes de la Revolución Juan
Almeida Bosque y Ramiro Valdés Menéndez; Pedro Miret Prieto y la
Heroína del Moncada Melba Hernández Rodríguez del Rey. También
José Ramón Balaguer Cabrera, Misael Enamorado Dager, y el general
de cuerpo de ejército Abelardo Colomé Ibarra, miembros del Buró
Político del Partido y Vilma Espín Guillois, presidenta de la
Federación de Mujeres Cubanas.
En breves palabras
Roberto Fernández Retamar, destacado intelectual cubano y
presidente de la Casa de las Américas, retrató a la Heroína:
" Haydée: Me sorprendiste un día pidiéndome,
inesperadamente, que hablara alguna vez ante tu tumba. Cumplo tu
honrosísima encomienda hoy, cuando casi en la fecha en que hubieras
arribado a tus 80 años, llegas al sitio al que naturalmente
perteneces: entre los compañeros que entregaron sus jóvenes vidas
generosas por su participación heroica en los sucesos del Moncada,
el 26 de Julio de 1953, de los cuales iba a nacer la Patria nueva.
Aquí estarás en lo adelante, junto a tu queridísimo Abel, junto a
Boris, junto al poeta maestro Raúl Gómez García, junto al puñado
de `cadáveres amados' (como sobre otras criaturas de su estirpe
escribiera nuestro Martí), a quienes no te cansaste de evocar.
"Siendo tu vida tan
plena, tan fundadora, no tuviste orgullo mayor que haber estado al
lado de seres como aquellos, bajo la conducción iluminada de Fidel,
la madrugada grandiosa del 26, y en las terribles horas de siembra y
dolor inmenso que siguieron. A esos seres perteneces. Al día
siguiente de tu muerte, ante tu tumba recién cerrada, dijo con
acierto el Comandante de la Revolución Juan Almeida que las heridas
del Moncada nunca acabaron de cicatrizar, no obstante tu apasionado
amor, tu lucha por hacer justicia y servir, que eran lo único que
te consolaba, tales heridas se fueron ahondando, y el aciago 28 de
julio de 1980 te borraron de la existencia física. Aquel día, tú,
la última de las víctimas del Moncada, entregaste lo que te
quedaba de vida. Desde entonces, tu lugar tenía que ser este, lado
a lado de los que perecieron con la renovada ilusión de tomar el
cielo por asalto. Viven y vivirán todos, y tú entre ellos, dulce y
fiera muchacha inolvidable, en la gratitud del pueblo cubano, para
ejemplo de incontables generaciones.ª
A los toques solemnes y
descargas de fusilería, se sumaron ofrendas florales del Comandante
en Jefe Fidel Castro, el General de Ejército Raúl Castro, el
Comité Central del Partido, la Asociación de Combatientes de la
Revolución Cubana, la FMC, el pueblo de Santiago de Cuba y de los
familiares de Haydée.
Con este tributo, a la
historia de la Ciudad Héroe le han nacido nuevas raíces,
generadoras de savia que alimentará sus ricas y profundas
tradiciones patrióticas.
Posteriormente se
efectuó un panel sobre la vida de la Heroína del Moncada, que este
próximo 30 de diciembre cumpliría 80 años. |