CCS Fortalecida Enrique Campos

Cuando se quiere, la tierra pare

Haydée León Moya

Foto: ALBERTO BORREGOGUANTÁNAMO.— El agua casi les rozaba los pies a los socios de la Cooperativa de Crédito y Servicio Fortalecida Enrique Campos, pero se iba toda al mar por un canal ancho y larguísimo, mientras los sembradíos estaban sedientos, porque era tanta la sequía que el mayor embalse de la provincia no podía satisfacer la sed de los cultivos.

¿Cómo aprovechar, entonces, esa agua reciclada procedente de unos estanques de cría de alevines ubicados en las inmediaciones de la cooperativa, para incorporarla a los cultivos?, se preguntaba Antonio Márquez Calavia, el presidente de la Cooperativa. Les dijo a sus gentes que algo había que hacer, y al poco tiempo, a golpe de picos y palas construyeron un dique de 150 metros para subir el nivel del agua, y a través del canal ya existente hicieron llegar el líquido por gravedad hasta los variados cultivos. Así comenzaron a calmarse sus tierras secas que, aun con su salinidad y sequía, tienen el poder de dar frutos.

Ese espíritu creador y de trabajo es justamente la clave de la fortaleza de esta cooperativa, Vanguardia Nacional desde hace casi un lustro. De ello dan fe también otras inventivas salidas del ingenio creador de sus trabajadores, como es el caso de una eficiente máquina sembradora de semillas y la aplicación rigurosa de la ciencia y la técnica en los distintos cultivos, atendiendo al régimen de lluvias y a los suelos.

En eso son dignos de imitar, e igualmente, en el cumplimiento de los diferentes convenios con los organismos que tributan al consumo social sus producciones, una parte de la cual mensualmente entregan en condición de donativo al hogar materno de la capital provincial.

Abanderados del territorio en el cultivo de cebolla, con rendimientos por encima de los 4 000 quintales por caballería, esta CCS F es, además, ejemplo en la explotación de tierras con una amplia variedad de surtidos y tiene muy buenos resultados en el aporte de leche a la industria láctea del territorio, unos 92 000 litros al año, a pesar de estar enclavada en una de las zonas más secas del país, casi en el mismo corazón del llamado semidesierto cubano.

"El sentido de estas CCS , explica Márquez, es fortalecer económicamente al productor, y por consiguiente a la cooperativa, pero en primer lugar al hombre que está en el surco.

"Por mucho adelanto de la ciencia que haya, agrega Tony Márquez, no se puede abandonar la tracción animal, menos perjudicial al suelo que los tractores que acaban con la tierra y contaminan el ambiente con el humo."

Licenciado en Cultura Física, este experimentado presidente de CCS opina que en una cooperativa no pueden faltar cuatro cosas: yuntas de bueyes, siembra de granos, viandas y carne. Y además todo sembrado hasta la mismita orilla del camino. Donde no hay eso no hay campesinos", asegura.

Bien puede decirlo quien ha hecho de la tracción animal el arma fundamental de la preparación de la tierra y la atención de los cultivos, aporta al consumo social una gran variedad de granos, incluido el garbanzo, y aprovecha las condiciones del lugar para la crianza abundante de ganado menor. Y para que no se diga que dice lo que no hace, en sus predios cada palmo de tierra es bien utilizado, de lo contrario, no pudiera contar entre sus producciones, además de los 50 000 quintales de cultivos varios anuales, 68 000 docenas de preciosas rosas que van a las florerías de la ciudad, 40 toneladas de miel y una amplia variedad de hortalizas.

Actualmente en esa cooperativa se acomete un importante proyecto que incluye la electrificación de 22 viviendas, (ya en ejecución) y la posterior construcción de un embalse regulador con un moderno sistema de bombeo eléctrico el cual beneficiará a unas 15 caballerías.

Allí se trabaja 10 horas diariamente; son vanguardias en el cumplimiento mensual de los convenios productivos, y los primeros de la provincia en el pago de la contribución a las Milicias de Tropas Territoriales.

"El único secreto de nuestros logros es que somos serios con los productores. Así es como hacemos parir la tierra", afirma finalmente.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir