Sociedad civil y proceso electoral en Cuba

No es la regla de los cuatro gatos

MARÍA JULIA MAYORAL

La participación que logra en Cuba la sociedad civil en la postulación de los candidatos a las instancias provincial y nacional del poder estatal, no tiene puntos de semejanza ni antecedentes fuera de la propia realidad cubana.

Aunque se trate de hacer pensar lo contrario, ninguna de las llamadas democracias representativas permite al ciudadano común decidir quiénes serán los nominados para ocupar esos cargos públicos. A las grandes mayorías, cuando no se les impide, solo les queda una puerta "abierta": concurrir a las urnas.

"En el mundo como regla se reúnen 'cuatro gatos' que dirigen los partidos y hacen las listas de candidatura, no consultan a nadie más", sintetizó Fidel en 1993, poco antes de los sufragios del 24 de febrero de ese año, que llegarían a ser una contundente demostración de unidad nacional.

Días más tarde en la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional, integrada por los parlamentarios recién electos por el pueblo, el líder de la Revolución retomó el tema: "Quiero saber en otros países cuándo van a preguntarles a los ciudadanos quiénes van a ser sus candidatos a delegados, si les van a preguntar a los ciudadanos, si les van a preguntar a todos los delegados de base, elegidos y postulados directamente por el pueblo, quiénes van a ser sus candidatos; cuándo se consultan a todas las instituciones, y cuándo se consultan millones de personas para confeccionar una candidatura... Porque en esos lugares del pluripartidismo el partido postula y el partido elige; no voy a decir que sea exactamente así en todos los casos, pero en muchos, muchísimos casos tomados como modelo, es el partido quien confecciona la lista de los candidatos y es el partido el que les da un orden dentro de esa lista, calculando de antemano, mediante encuestas, cuántos votos más o menos sacará el partido, y cuántos diputados —señalados previamente— son los que van a ser electos porque han ocupado los primeros lugares en la lista por decisión de las maquinarias del partido".

¿Cómo surgen los candidatos a las asambleas provinciales o a la Nacional? "Si usted hace la misma pregunta en cualquier sociedad moderna, de dónde sale la candidatura de fulano para senador o de mengano para gobernador, usted no va a encontrar ni una pizca de transparencia que supere a la nuestra", expresó Ricardo Alarcón en reciente conferencia sobre el sistema democrático en la Isla.

"Muchas veces —recordó— es decisión del tipo que decide aspirar a algo, porque tiene para eso, no tiene el dinero suficiente o cuenta con el apoyo de los intereses que se lo van a suministrar; sale aparentemente de una convención partidista, es la consagración de la postulación, pero generalmente son, creo que sin excepción, decisiones de la persona: `Yo aspiro a tal cargo y lanzo mi candidatura'. Eso lo puede hacer un loco o lo hace alguien que tiene detrás el respaldo de grandes medios informativos, de recursos financieros, etcétera, etcétera."

En contraposición, el proceso que condujo a la nominación de los actuales candidatos a diputados y delegados provinciales, confirma que el camino escogido por Cuba, sin brechas para la promoción de intereses individualistas, la competencia y el mercantilismo, sienta sus bases y perfeccionamiento en la cada vez más amplia participación del conjunto de la sociedad.

Ni uno solo de los postulados obtuvo esa condición con la intervención del Partido o el favoritismo concedido por maquinarias políticas. Son verdades tan conocidas que a veces parece innecesario ponderarlas. La extraordinaria cantera humana de donde fueron seleccionados empezó a formarse en los barrios, cuando millones de electores aprobaron a más de 32 500 candidatos a delegados municipales, y —de manera simultánea— las organizaciones de masas echaron a andar un engranaje semejante, que haría suyas muchas de las propuestas realizadas en las circunscripciones, y llegó a considerar a más de 57 300 personas con virtudes suficientes para ser delegado provincial y/o diputado.

A esas organizaciones pertenece más del 90% de la población cubana. No en balde las comisiones de candidatura están dirigidas por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) e integradas además por las dos federaciones estudiantiles, la Asociación de Agricultores Pequeños, los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas.

La intervención y el método que emplean estas seis organizaciones en la búsqueda y selección de los mejores y más capaces, asegura que también para conformar los órganos provinciales del Poder Popular y el Parlamento, sea el pueblo el promotor de sus representantes.

Otra vez resultó ser un mecanismo complicado y exigente. Ernesto Freire, secretario general de la CTC en Ciudad de La Habana y presidente de la Comisión de Candidatura Nacional, lo calificó como una "misión difícil", cumplida con éxito porque cada una de esas comisiones, desde la nación hasta los municipios, logró encauzar la voluntad popular.

Aproximadamente tres millones de personas fueron consultadas para elaborar los proyectos de candidatura que el pasado 1ro. de diciembre se sometieron a la consideración de las Asambleas Municipales del Poder Popular, encargadas de realizar la postulación, con la autoridad de haber sido fruto del sufragio popular celebrado en octubre último.

Si de participación masiva se trata, sería oportuno mencionar que la recogida de opiniones entre los ciudadanos, no incluye lo que bien puede calificarse como la primera consulta popular dentro de estas elecciones generales: lo ocurrido en cada circunscripción del país durante la nominación de candidatos a delegados municipales, pues allí los vecinos en reuniones públicas dieron los primeros elementos de juicio del porqué distinguir a unos y otros como posibles representantes del pueblo.

Desde las primeras votaciones directas para elegir a los delegados provinciales y diputados (en los comicios generales de 1992-93), el comportamiento de los sufragios confirmó la indiscutible identificación entre los propuestos y la gran mayoría de sus conciudadanos, de otra forma el voto unido por todos los candidatos no hubiera sido la opción prevaleciente.

En las anteriores elecciones generales (1997-98), acudió a las urnas el 98,35% del electorado y el 94,39 optó por el voto unido, es decir, la mayor parte volvió a respaldar a todos los nominados, aunque la Ley concede el derecho de actuar de modo distinto.

Por tercera vez, el próximo 19 de enero, millones de cubanos podrán elegir directamente a los delegados provinciales y diputados: hombres y mujeres, distinguidos por sus valores humanos, trayectoria personal y capacidad para cumplir el mandato que les entregará el pueblo. No será respaldar en las urnas a los escogidos por "cuatro gatos".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir