Cuba continuará durante el próximo
año sus programas sociales, garantizará los alimentos para la
población, en especial, los que reciben todos los ciudadanos de
manera subsidiada, avanzará en los servicios de salud y llevará
adelante las inversiones imprescindibles para asegurar sus objetivos
de justicia y equidad social.
Así lo afirmó el vicepresidente del
Consejo de Ministros, José Luis Rodríguez, al presentar este
sábado el primer punto de debate en la sesión de la Asamblea
Nacional, presidida por el Primer Vicepresidente del Consejo de
Estado, General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Rodríguez anunció que este año el
Producto Interno Bruto registra un crecimiento estimado del 1,1% en
comparación con el 2001. Para el 2003 se espera un aumento del 1,5
% sobre la base de lo logrado en este 2002.
No obstante, el ministro explicó que
ese indicador no resulta eficiente para medir el desarrollo humano y
social sostenido por Cuba, pues en su cálculo no se tiene en cuenta
ni los servicios sociales y consumos de alimentos gratuitos, ni el
efecto de los subsidios para no encarecer los precios de los
productos de la canasta básica, entre otras prácticas del
socialismo cubano en aras de la equidad y la justicia social.
El 2002, comentó, ha servido para
poner a prueba la capacidad de la recuperación de nuestra economía
y cómo es posible avanzar en el terreno social con pocos recursos,
gracias al nivel de organización alcanzado por el pueblo y su
cohesión en torno a la Revolución y Fidel.
Bien distintas son las realidades de
la región. Rodríguez recordó que América Latina empeora los
indicadores sociales y retrocede el comportamiento de su producto
interno bruto, el cual se estima que descrezca entre un 0,5 y un
1,1%.
Si negativo es el desempeño
económico, evaluó el también Ministro de Economía y
Planificación, lo es más aún su reflejo social: la tasa de
desempleo por encima del 9%, 226 millones de pobres (44% de la
población), una de cada dos personas que logran ocupación lo hacen
en el precario sector informal...
Se trata de un contexto de crisis
donde Argentina constituye el ejemplo más elocuente: el
fundamentalismo neoliberal destruyó ese país, al extremo que hoy
miles de niños mueren de hambre.
Mientras tanto, Cuba hizo frente
durante el año a los considerables daños provocados por varios
huracanes, más de 119 500 jóvenes, desvinculados del trabajo y el
estudio, ingresaron en cursos de superación integral, que no solo
elevan su preparación y autoestima, sino que también repercuten
favorablemente en sus familias y comunidades donde viven.
Cientos de miles de empleos fueron
creados en el año, con lo cual la tasa de desocupación se redujo
al 3,3%, una de las más bajas del mundo, recibieron reparación
miles de escuelas primarias, comenzó la recuperación de
instalaciones de salud como policlínicos y consultorios del médico
de familia, fueron construidas o rehabilitadas las cientos de miles
de viviendas e instalaciones productivas y de servicio devastadas
por los ciclones.
Al mismo tiempo, aumentó el aporte
de los jóvenes graduados como trabajadores sociales, quienes
prestan especial atención a los sectores más vulnerables del
país.
La decisión de reestructurar la
industria azucarera, que según el Vicepresidente cubano, llevó
entre otras acciones al cierre de 70 ingenios, no afectó a los
trabajadores, nadie quedó desamparado, se aseguró el salario
básico a todos y miles de ellos están ocupados hoy en estudiar.
Prosiguió la atención especial a
niños con problemas nutricionales y a personas con distintos tipos
de discapacidad. En la capital se logró reducir a 20 o menos el
número de alumnos por aula en la enseñanza primaria y este
beneficio se amplía al resto de las provincias.
Solamente el sistema educacional ha
recibido en los últimos dos años más de 50 000 computadoras,
unas 24 000 de ellas instadas en las escuelas primarias, lo
cual permitió universalizar el estudio de la computación.
En el afán por perfeccionar la
preparación de los escolares desde los grados inferiores, cada aula
fue dotada de un televisor y se ubicó un equipo de video por cada
100 alumnos. A todo lo anterior, se unió la formación en cursos
emergentes de maestros primarios y de profesores integrales para el
nivel de secundaria básica, así como la universalización de los
estudios superiores con la creación de sedes en los municipios.
En el año que termina también
tuvieron lugar importantes avances en el desarrollo de la cultura,
el canal de televisión con fines educativos benefició a un mayor
número de provincias, se dio paso a la reparación de los teatros
emblemáticos de cada territorio, quedaron instaladas 1 519 salas
rurales de televisión para aquellas comunidades sin servicio
eléctrico y donde residen más de 300 000 personas.
Rodríguez recordó que continuó el
esfuerzo por mejorar la disponibilidad de medicamentos, mediante una
contratación más eficiente de las materias primas en el exterior,
la ejecución de inversiones en plantas productoras, redes de
transportación y almacenes. En solo 75 días pudo vencerse la
epidemia de dengue en la capital con el apoyo activo de la
población y las organizaciones sociales. También de manera exitosa
el país realizó la Primera Olimpiada Nacional del Deporte.
Sin el socialismo, resumió, ninguno
de esos hechos hubieran sido posibles, sin la cooperación y la
solidaridad humana que nuestro sistema promueve.