Manuel Millares, ministro de Finanzas
y Precios, presentó a la Asamblea Nacional del Poder Popular el
proyecto de presupuesto del Estado para el 2003, para lo cual
partió de la situación económica de Cuba en el presente año y
los efectos negativos adicionales como el azote de dos huracanes —Isidore
y Lili— cuando aún se trabaja en la restauración de los graves
daños ocasionados por el Michelle en el 2001 y por las severas
sequías ocurridas en las provincias orientales durante el último
bienio.
Indicó que en el 2002 los gastos
presupuestados se incrementaron en más de 1 000 millones de
pesos que incluyen 420 millones en la educación, 140 millones en la
salud, 100 millones en pagos a jubilados y pensionados y 150
millones al desarrollo de la cultura, el arte, el deporte, y la
ciencia y la tecnología.
Señaló que de los 11 500 millones
asignados a las actividades presupuestadas, 6 000 millones,
más de la mitad del total, se entregan monetariamente a la
población mediante el pago de los salarios y las pensiones a
jubilados y beneficiarios de la asistencia social.
Dijo que el déficit del presupuesto
se estima cierre en el orden de los 1 000 millones de pesos,
125 millones por encima de la cifra consignada en la Ley aprobada
por la Asamblea en diciembre del pasado año.
Millares explicó que el presupuesto
para el año entrante da continuidad a los programas de desarrollo
social y económicos e incluye un monto para inversiones por 200
millones más que lo aprobado en la Ley vigente para este año.
Detalló algunos sectores como
Educación, al cual se destinarán 3 000 millones de pesos, el 23,8%
del total de gastos de la actividad presupuestada y un 7,5 superior
al monto estimado en el 2002.
Para la Salud Pública se dispondrán
2 050 millones de pesos, 5,9% por encima de lo ejecutado este año.
Esa misma cifra se asignará al pago de pensiones a los
beneficiarios de la Seguridad Social, considerada un derecho de los
trabajadores y un deber del Estado.
Con el objetivo de proteger a los
sectores más vulnerables de la población, apuntó que el
Presupuesto del 2003 registra un crecimiento de 300 millones para la
Asistencia Social, que incluye el funcionamiento de los hogares de
ancianos, así como la atención a los impedidos físicos.
Los gastos para la cultura y el arte
significan un aumento de 40 millones sobre el estimado del 2002 y
persiguen como objetivo fundamental continuar impulsando los
programas para elevar el nivel cultural de la población, aumentar
la calidad de los espacios de radio y televisión y extender las
transmisiones del Canal Educativo a todo el país.
El deporte recibirá 215 millones de
pesos, un 10% más de los fondos utilizados en este año, mientras
para las actividades relacionadas con la Ciencia, la Tecnología y
el Medio Ambiente se situarán recursos por 230 millones, que
equivale a un aumento del 27,8% sobre el estimado del actual año.
El propósito esencial en esta esfera es financiar los 25 Programas
Nacionales Científicos y Tecnológicos.
A disposición de la administración
de viviendas se destinarán 195 millones de pesos y los servicios
comunales atesorarán 700 millones para enfrentar, entre otras
necesidades, aunque de manera insuficiente, la reparación de
viales. Asimismo, las tareas de higienización para mantener los
resultados logrados en la campaña contra el mosquito Aedes aegypti,
dispondrán de 58 millones de pesos.
El Presupuesto garantiza del mismo
modo los fondos monetarios requeridos para preservar la defensa y el
orden interior.
El Ministro de Finanzas y Precios
abundó que adicionalmente a las cifras consideradas para las
actividades presupuestadas, se contempla para el próximo año 3 365
millones de pesos para gastos asociados al sector empresarial
estatal y a los productores agropecuarios, cifra superior en 60
millones a lo entregado en este año.
Finalmente reiteró que el
Presupuesto presentado parte del principio de apoyar financieramente
todos los programas de desarrollo que se llevan a cabo y
continuarán en los próximos doce meses, en beneficio de nuestro
pueblo.
Sobre todo el documento mantiene la
concepción de que en Cuba lo más importante es el ser humano y su
desarrollo integral. Además, concibe que esos propósitos requieren
perfeccionar nuestros métodos y eliminar las deficiencias que aún
subsisten en el uso de los recursos y en la preservación de los
bienes.