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Otro año sin
tranquilidad
ARNALDO MUSA
Aunque
Estados Unidos logró expulsar al régimen talibán, desbandar a sus
aliados de Al Quaida e imponerse a sangre y fuego, Afganistán está
muy lejos de estar "pacificado" a la manera norteamericana.
Ni ha podido crear al
ejército nacional, ni hacer respetar en el resto del país al
régimen que instaló en un Kabul que apenas domina, mientras sus
tropas y aliadas lanzaban una tras otra operaciones de "limpieza"
contra las fuerzas que prosiguen hostigando su presencia.
Las organizaciones
calificadas de terroristas que han operado en y desde Afganistán,
no son meramente afganas, sino entidades internacionales que no han
desaparecido de la noche a la mañana con la guerra de agresión
estadounidense.
Aún EE.UU. no ha podido
controlar a los denominados "señores de la guerra", ni el dinero
otorgado al régimen de Kabul, ha servido para hacer cesar las
luchas tribales y por el reparto de zonas.
El desarme de grupos y
facciones es todo un reto, porque la guerra siempre ha sido alimento
de una gran cantidad de familias afganas, al conllevar la creación
de ejércitos privados, donde las lealtades son tribales y no
nacionales.
En el desolado país
aumenta la tensión por el control de las exportaciones ilegales y
muy abundantes de drogas, paradójicamente dirigidas a los mercados
de naciones que tratan de sacar "las castañas del fuego" a los
Estados Unidos.
Mientras tanto, la
violencia se recrudece y se suceden los ataques contra enclaves
militares norteamericanos y elementos de las llamadas Fuerzas
Internacionales de Paz, y se advierte sobre la reapertura de campos
de entrenamiento de Al Quaida en las montañas del Nordeste,
fronterizas con Paquistán, según un reciente informe de la ONU.
Los aparatos bélicos y
de inteligencia de Estados Unidos y la OTAN juegan "al gato y al
ratón" con los evasivos el mullah Omar y Osama Bin Laden, que
siguen sin aparecer, ni vivos ni muertos, contribuyendo así a la
paranoia que Bush trata de insuflar a su país y al resto del mundo.
Este año Afganistán
siguió siendo noticia, como lo seguirá siendo, en tanto no se
logre la desregionalización y desmilitarización de su política,
imprescindible y muy difícil objetivo para la formación de un
Gobierno genuinamente nacional que pueda asegurar el desarrollo y un
clima de paz verdaderos. |