Hip hop desde las raíces

Pedro de la Hoz

Lo que en agosto fue una promesa, en este diciembre se hizo realidad: el movimiento cubano de hip hop, y sus numerosos seguidores tuvieron al fin la oportunidad de disfrutar y confrontar sus experiencias con una de las agrupaciones de mayor calado entre los rappers norteamericanos, The Roots.

Las jornadas vividas en la Casa de la Música de la EGREM de Centro Habana y en los numerosos contactos facilitados por la Asociación Hermanos Saíz, el Instituto Cubano de la Música y la Agencia Cubana del Rap, una vez sedimentadas, darán frutos indiscutibles. Scratch, uno de los integrantes de la agrupación norteamericana, manifestó a Granma sentirse "sorprendido por la originalidad del movimiento hip hop cubano, porque veo que están labrando su propio camino".

En ese camino, pujante por su inusitada masividad y por la existencia de una vanguardia que se hace evidente en su intención de forjar un repertorio que refleje la inserción de la música cubana y las contingencias de la realidad social y la idiosincrasia insular, debe servir como pauta el concepto implícito en el trabajo de The Roots: servirse del rap en tanto vía de exposición de temas, inquietudes y cuestionamientos propios del entorno sociocultural en el que desarrollan los procesos de creación y comunicación y, al mismo tiempo, servir al rap mediante el continuo enriquecimiento de su personalidad musical. 

Para la agrupación, fundada en Filadelfia en 1989, desde sus primeros discos, Organix (1993) y Do you want more? (1995), el rap nunca fue un estilo ortodoxo, sino por el contrario, abierto a todas las fuentes posibles dentro de la música popular afronorteamericana. De ahí la pertinencia de ubicarlos en el llamado rap alternativo o en la encrucijada entre el jazz y el rap.

No fue extraño que su disco Things Fall Apart conquistara un Grammy en el 2000. Poco antes de que se diera a conocer este premio, en el diario The Boston Globe apareció una nota que lo calificaba como "una prueba suprema de madurez y sensibilidad que rebasa las fronteras de lo trillado".

Con The Roots definitivamente se borran tanto los tópicos del gansta rap, con su carga de agresivo marginalismo, como los del hip hop comercial que reproduce fórmulas fáciles de consumir.

La divisa de estos músicos es hacer música, nunca rendir culto a un estilo. El rap, para ser bueno, tiene que ser música, elaboración sonora, emotiva e intelectual, compromiso e identidad. Esa es la lección de un grupo que nos habla desde las mismísimas raíces de una cultura.

 

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