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10/10/2002
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Tras la derrota de Girón, el terrorismo continúa (II)

La operación Patty se desencadena

MANUEL HEVIA FRASQUIERI

Después de su regreso a Cuba, el agente de la CIA Alfredo Izaguirre se reunió en horas de la tarde del 8 de junio de 1961 con un grupo de cabecillas de organizaciones terroristas, en el apartamento 16-B del edificio Focsa, en La Habana, para exponer el resultado de su visita a Estados Unidos y sus planes acerca de la nueva conspiración.

La operación Patty en 
uno de sus momentos contemplaba una autogresión a la Base Naval de Guantánamo para culpar al Gobierno Revolucionario del hecho, cuando en realidad la zona siempre fue fuente de tensiones por las constantes provocaciones desde la zona usurpada a Cuba.

Un agente de la Seguridad del Estado presente en aquella reunión comunicó ese mismo día:

Según Izaguirre, para sus actividades contrarrevolucionarias cuenta con el apoyo del general yanki Maxwell Taylor.

Que están llevando a cabo una gran operación con la que los norteamericanos van a liquidar definitivamente a la Revolución y a nuestro Primer Ministro Fidel Castro.

En aquella reunión, se habló de la necesidad de atentar contra las vidas de Fidel y Raúl y desatar una ola de actos terroristas capaz de provocar un alzamiento armado. Al unísono, se ejecutaría por miembros de grupos terroristas internos una maniobra de "autoagresión" a la Base Naval de Guantánamo, como parte de una provocación que fuera utilizada como "pretexto" para una invasión armada de EE.UU. a Cuba.

Todas estas acciones debían coincidir con el 26 de Julio de 1961.

La tesis de eliminar de un golpe a la jefatura de la Revolución tampoco era nueva. El propio J. C. King, en su propuesta antes mencionada había señalado a menos que se pudiera eliminar de una sola vez a Fidel y Raúl Castro y al Che Guevara —lo cual es muy poco probable— esta operación puede convertirse en lo de nunca acabar, y el actual gobierno solo será derrotado mediante el uso de la fuerza...

LOS PREPARATIVOS

Desde su llegada a La Habana, Izaguirre desarrolló un intenso trabajo conspirativo en contacto permanente con la CIA, organizando las comunicaciones y el abastecimiento de armas, restableciendo el enlace con otros agentes y cabecillas de organizaciones contrarrevolucionarias en distintas provincias del país.

En la antigua provincia de Oriente revitalizaría los contactos con un grupo terrorista que mantenía un enlace directo con el Servicio de Inteligencia Naval de la Base de Guantánamo.

El también llamado Plan de Acción Inmediata, ocupado a uno de los terroristas en la provincia de Oriente, puntualizaba un grupo de medidas para el atentado en Santiago de Cuba, las que consistían en tomar posición en una casa adyacente a la tribuna donde haría uso de la palabra el Comandante Raúl Castro Ruz, e instalar allí una ametralladora calibre 30, con dos hombres a su cargo, mientras otros cuatro, armados con granadas de mano, facilitarían la retirada. Seis hombres armados con subametralladoras M-3, se situarían en la carretera del aeropuerto en el caso que el atentado no surtiera efecto y el dirigente se decidiera por tomar un avión para partir hacia La Habana.

El plan se ejecutaría a partir de las 10 de la mañana y se sincronizaría con un ataque con morteros a la refinería Hermanos Díaz, en la propia ciudad de Santiago de Cuba.

Los complotados habían estudiado cuidadosamente las instalaciones del estadio, las áreas adyacentes y la mencionada carretera, en particular, en el tramo final al aeropuerto.

El plan incluía, simultáneamente, la autoagresión en la Base Naval de Guantánamo y otros actos terroristas.

Se situarían en una finca llamada El Cuero, limítrofe con la Base, no menos de cuatro morteros, que dispararían seis obuses cada uno. Otro mortero atacaría un emplazamiento de artillería que las Fuerzas Armadas Revolucionarias tenían en un lugar cercano.

Pretendían que ambas instalaciones militares se creyesen agredidas y respondieran al fuego de los morteros, lo que provocaría un incidente que pudiese servir de pretexto al Gobierno de los Estados Unidos para una intervención militar contra la Isla.

Las armas y explosivos que se pretendían utilizar en la provincia de Oriente provenían en su mayoría de la Base Naval de Guantánamo, las que eran trasladadas clandestinamente al territorio cubano, en contubernio con la jefatura militar de ese enclave. Las armas eran enviadas por mar a un punto cercano llamado cayo Toro por agentes al servicio de la Base norteamericana, desde donde eran transportadas hasta la playa El Uvero y llevadas a lugares seguros cercanos a la ciudad de Guantánamo, utilizando camiones cargados de arena.

Estos trasiegos clandestinos de armas y explosivos se realizaban también a través de la cerca perimetral de la Base con nuestro territorio, en lugares de espesa vegetación y limitado tránsito de vehículos y personas, y mediante agentes y colaboradores del Servicio de Inteligencia Naval que participaban en todo tipo de acciones subversivas desde el propio enclave, en coordinación con grupos terroristas internos en territorio cubano.

Uno de los principales cabecillas de aquel complot en julio de 1961 se nombraba José Amparo Rosabal, alias el Zorro. Este terrorista se escondía en la Base Naval de Guantánamo desde la fracasada invasión de Girón, y desde allí se infiltraba al territorio cubano para realizar actos terroristas y otras actividades conspirativas. Rosabal mantenía contacto directo con el Jefe de la Base, Almirante O'Donell y sus ayudantes, recibiendo orientaciones y suministros de guerra. Estos oficiales le orientaron facilitar armamentos a los grupos contrarrevolucionarios para las acciones planeadas aquel 26 de Julio de 1961.

Según informe de fecha 9 de agosto de 1961 se detallan las operaciones de trasiego de armas desde la Base Naval norteamericana en apoyo a los preparativos de aquella macabra conspiración en la provincia más oriental del país. Por su interés histórico seleccionamos algunos fragmentos:

...Los oficiales norteamericanos convinieron con Rosabal en situarle el armamento próximo a la cerca por la parte exterior el día 17 de julio... por causas imprevistas los yankis no pudieron situarle dicho armamento ese día, avisándole que volvieran al día siguiente...

...Al día siguiente, 18 de julio, los contrarrevolucionarios encargados de recoger el cargamento de armas, realizaron la misma operación: el camión volvió con los tres sujetos al arenal donde cargó arena y esperó al jeep en que momentos después se personaron..., con el fin de custodiar y proteger dicho camión ante cualquier eventualidad y ayudar en la carga y descarga de los equipos bélicos...

...Cuando el camión y el jeep llegaron al lugar ya el sargento Smith, secundado por elementos cubanos contrarrevolucionarios que trabajan en dicha Base, habían situado las armas y las habían cubierto con una lona fuera de la Base y próximo a la cerca de alambre de la misma... todos ellos procedieron a introducir las armas dentro del camión... dejando el resto de dichos equipos convenientemente ocultos en la maleza para ser recogidos al día siguiente...

...Al día siguiente, 19 de julio, a la misma hora hicieron de nuevo la operación de cargar en el camión el resto de los armamentos, siendo custodiado y protegido el mismo... al marcharse ambos vehículos..., pudo observar que un helicóptero de la Base que también cuidaba la operación desde el aire, sus ocupantes los saludaban con la mano y después el helicóptero se retiraba...

Según distintas fuentes consultadas, en La Habana los contrarrevolucionarios pretendían utilizar un mortero de 82 milímetros en las inmediaciones de la Plaza de la Revolución, para disparar contra la tribuna, una vez iniciado el acto.

Ese día, otros grupos terroristas de las provincias de Camagüey y Las Villas, habían planeado realizar acciones contra instalaciones de servicios públicos y vías de comunicación.

PATTY EN LLAMAS

El 22 de julio de 1961, nuestras autoridades detuvieron a los principales complotados en todo el país, incluyendo a Alfredo Izaguirre de la Riva y ocuparon abundantes armas y pertrechos bélicos de la operación. Posteriormente, el Gobierno cubano denunciaría públicamente la nueva conspiración.

Tan solo en Santiago de Cuba y Guantánamo, entre los armamentos ocupados se encontraban 2 cañones de 57 mm, 4 bazookas, 1 mortero de 60 mm, 2 ametralladoras calibre 30-06, más de 90 fusiles y subametralladoras, decenas de granadas, cajas conteniendo gelatina de demolición, minas, centenares de cartuchos de TNT, miles de proyectiles y otros muchos materiales bélicos, todos ellos de fabricación norteamericana.

De acuerdo con los pronósticos del enemigo, una vez iniciada la Operación Patty, el caos y la desestabilización habrían creado condiciones favorables para una agresión militar de Estados Unidos.

Pero la Operación Patty no fue la excepción en aquel período posterior a la derrota de Girón. (Más información)

10/10/2002

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