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Tras la derrota de Girón, el terrorismo continúa (I) Patty y "Liborio": conspiración frustrada La conjunción de acciones hostiles en los terrenos económico, político y militar, incluidas la guerra psicológica y la biológica, ha sido un recurso sistemático de las sucesivas administraciones norteamericanas contra Cuba en su afán de destruir a la Revolución prácticamente desde su triunfo en Enero de 1959. MANUEL HEVIA FRASQUIERI Poco después de la derrota en Playa Girón, en la medida en que los días iban transcurriendo, se evidenciaba cada vez más la profunda desmoralización de los enemigos de la Revolución dentro y fuera de Cuba.
La CIA intentaría una vez más la reagrupación de las organizaciones contrarrevolucionarias que habían logrado sobrevivir a la ofensiva de la Revolución en aquellos momentos. A pesar del descalabro sufrido, muchos en el gobierno de John. F. Kennedy deseaban demostrar que aún podía resolverse la "situación cubana" y continuaban percibiendo como la única acción realista, el asesinato de los principales dirigentes de la Revolución y la invasión militar a la Isla. NACE LA OPERACIÓN PATTY Según diferentes autores, la operación Patty, codificada con este nombre por la CIA, fue conocida también como Plan de Acción inmediata, en la que tuvo una activa participación el Servicio de Inteligencia Naval de la Base de Guantánamo. Los Órganos de Seguridad cubanos adicionarían al código Patty, la palabra Candela, como expresión de la respuesta revolucionaria a esta operación terrorista que se desarrollaría dentro del país a través de un grupo de cabecillas y miembros de organizaciones terroristas en diferentes provincias. Esta operación preveía sus principales acciones en las ciudades de Santiago de Cuba y La Habana, donde tendrían lugar actos conmemorativos por el 26 de Julio en 1961. El plan consistía en atentar contra la vida del Comandante en Jefe en el acto en la Plaza de la Revolución en la capital y contra el Comandante Raúl Castro en el estadio de Santiago de Cuba, y como segunda variante, en el caso de fracasar este último, se realizaría un nuevo intento criminal en la carretera que conducía al aeropuerto de esta ciudad. UN HOMBRE DE LA CIA VIAJA A WASHINGTON A mediados del mes de mayo de 1961, el agente de la CIA Alfredo Izaguirre de la Riva, salía de La Habana con destino a la ciudad de Miami a conocer de primera mano las causas del fracaso, y en especial los nuevos planes contra Cuba que con seguridad ya se fraguaban. Este personaje había sido director de un órgano de prensa y heredero de prósperos negocios en el país durante los años 50. En 1959 inicia sus contactos con Jack Stuart, empleado de la embajada de Estados Unidos en La Habana, con el propósito de sacar divisas del país clandestinamente, actividad que mantuvo con otro funcionario nombrado Robert E. Wiecha, vicecónsul en la ciudad de Santiago de Cuba, el que lo recluta para la CIA. Colaboró en disímiles tareas de inteligencia para los funcionarios de la Estación Local de la CIA en La Habana hasta enero de 1961, período en el que realizó varios viajes a Estados Unidos, donde recibió entrenamiento de inteligencia y acciones terroristas y recepcionó en una finca de su propiedad un lanzamiento aéreo de armas y explosivos enviado por la CIA para realizar sabotajes dentro del país. Desarrolló también una activa labor como agente principal de la CIA entre las organizaciones terroristas que operaron en el país en los dos primeros años después de 1959, en los momentos en que trabajaba para estructurar un posible frente interno en vísperas de la invasión mercenaria. Había escapado de las detenciones realizadas por nuestras autoridades, por lo que pocos días después, aprovechando sus documentos en regla, viaja a la Florida en el mes de mayo de 1961. En Miami, según narraría posteriormente, encontró un panorama desolador y una desmoralización generalizada entre los grupos contrarrevolucionarios. Todos maldecían a los hermanos Kennedy, mientras se lamentaban con amargura de la suerte corrida por la Brigada 2506. Según diversos autores, Izaguirre de la Riva sostuvo estrechos contactos con un grupo de Oficiales de Caso de la CIA y de otros servicios especiales, como Frank Bender, Karl Hetch y Howard Hunt, estrechamente vinculados al terrorismo contra Cuba. Allí conoció por el oficial de la CIA Bill Williams —conocido también como Howard Hunt— un nuevo "proyecto" de la CIA que esperaba por la aprobación de la jefatura en Langley, dirigido a ejecutar ataques piratas contra las costas cubanas; sembrar minas explosivas en sus principales bahías; la supuesta ocupación de un cayo cubano cercano a la Isla, dotándolo de una potente planta de radio, así como de artillería antiaérea y cañones, y la continuación de los suministros de armas y explosivos a los grupos internos, para llegado el momento, producir alzamientos y otros actos terroristas. Izaguirre precisó en relación con aquel "proyecto" que todo esto estaba eslabonado al informe que rindiese el Comité Investigador —Comisión Taylor— y la decisión que tomara el Ejecutivo... En esos días, la Comisión Taylor trabajaba en la investigación de las causas sobre el fracaso de la invasión por Playa Girón y decidió aprovechar la presencia del agente Izaguirre de la Riva en territorio norteamericano para entrevistarlo. Izaguirre declararía semanas después, al ser detenido en Cuba, que en la reunión participaron funcionarios de la CIA y otras agencias, y los temas giraron alrededor de los grupos internos, los suministros de armas por aire y la promoción de un alzamiento general en la Isla. Izaguirre dijo a Maxwell Taylor y sus acompañantes que todos juntos no podíamos solos derrocar al gobierno... a lo que le respondió uno de los presentes que en eso él estaba de acuerdo, pero que nos quitáramos de la cabeza la idea de que iban a venir marines en "frío" a resolver el problema, que dependía de nosotros el crear un estado que propiciara cualquier tipo de ayuda... se interesó por las posibilidades de promover lo que llamó general uprising o alzamiento general en la Isla... La tesis del "alzamiento general" persistía con fuerza dentro del gobierno norteamericano y constituiría meses después uno de los objetivos principales de la "Operación Mangosta", que sería aprobada a finales de ese propio año 1961. Por último, se le orientó a Izaguirre que: Teníamos que proceder a mejorar las comunicaciones... que era muy buena idea la de unificar todos los grupos de resistencia porque facilitaría mucho el trabajo, y que estuviera seguro de que la solución que se le daría al problema de Cuba sería la adecuada y que haría todo lo que tuviera en sus manos para asegurarla... Cuando aún el gobierno norteamericano estudiaba las causas de su aplastante fracaso en las arenas de Girón, a solo unos días de aquel acontecimiento, se promovían ya nuevas conspiraciones para destruir a la Revolución. Después de la reunión con Taylor, Izaguirre de la Riva sostuvo nuevos contactos con la Agencia en los que captó acertadamente la envergadura del nuevo complot en que la CIA lo involucraba: Durante la última conversación Bowdin dejó caer qué pasaría si el gobierno o alguien atacaba la Base de Guantánamo... Lo anterior no era un simple comentario, tampoco era algo nuevo en el arsenal de agresiones contra Cuba. El 9 de marzo de 1960, el coronel J. C. King, jefe de la División para el hemisferio occidental de la CIA, había propuesto la presentación de un análisis donde se probara que los dirigentes cubanos han estado promoviendo un ataque a la instalación de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Guantánamo... |
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