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Isla de la Juventud Anticiclón pinero frente al azote de Lili Envía Fidel mensaje de felicitación al pueblo de la Isla de la Juventud, por la eficiente preparación y la resistencia y unidad frente a una tormenta de la magnitud de Lili. En menos de un año es el tercer ciclón que azota al territorio Diego Rodríguez Molina
"Fueron momentos muy difíciles, pero nadie perdió la calma ni la confianza", enfatiza, como si no reparara en que se trata del tercer ciclón que azota el territorio en menos de un año, en una trilogía ya histórica junto con el Michelle, en noviembre último, —y cuyos damnificados fueron resarcidos en menos de 8 meses— e Isidore, hace poco más de una semana.
Interminable resultó también esa noche en esta región de los Canarreos, donde el amanecer no solo se vio impedido del esperado Sol, que hoy en todo el día sigue escondido sobre la abundante nubosidad y la lluvia, sino que se convirtió en una pesadilla inolvidable cuando el huracán embistió por el Sur a la segunda ínsula cubana e intentó devastar sus 2 200 km cuadrados. En barrios como el aledaño a la planta procesadora de caolín, cercana a Santa Fe, y el de La Melvis, quedaron dañadas casi todas sus casas, mientras muchas viviendas perdieron sus cubiertas, al igual que diversas instalaciones, y fueron considerables los daños en redes eléctricas y de comunicaciones, almacenes y cultivos, entre otros perjuicios, que actualmente se cuantifican y evalúan.
Los fuertes vientos de Lili, que en la zona Norte del territorio superaron los 180 km por hora a las 7 de la mañana, aún oscuro, no pudieron, sin embargo, doblegar a los pineros que apenas amainaron las rachas y las precipitaciones ya al mediodía del martes, comenzaron a retirar árboles caídos que obstruían vías y los escombros de las viviendas e instalaciones dañadas y a auxiliar a cuanta persona o familia requerían de apoyo para apuntalar un ventanal caído o retirar cristales destrozados. Mas, nunca estuvieron solos estos cubanos de allende la mar. Una llamada telefónica del General de Ejército Raúl Castro, Segundo Secretario del Partido y Ministro de las FAR, antes del paso de la tormenta e interesándose por la situación y las medidas adoptadas para hacer frente al huracán, dio aliento a los pineros, y como un oportuno y extraordinario acicate fue acogido el mensaje de felicitación enviado por Fidel al pueblo de la Isla de la Juventud, poco después del mediodía, por la eficiente preparación ante el huracán, la resistencia y unidad demostradas en una tormenta de la magnitud de Lili a su paso por la zona y nuevamente no tener que lamentar pérdidas de vidas humanas. Un recorrido en horas de la mañana junto al presidente del Consejo de Defensa Municipal, Roberto García Díaz, permitió corroborar que por encima de las afectaciones se confirma la utilidad de prepararse para las más difíciles circunstancias y multiplica esa voluntad de crecerse ante las adversidades sin lamentaciones inútiles.
En el hospital Héroes del Baire, donde solo se había tenido que atender a un lesionado al caerle encima la pared de su casa, los pacientes que allí permanecieron ingresados no ocultaron la tensa situación vivida durante las horas de ciclón y agradecieron el esmero de médicos, enfermeros y demás trabajadores por mantenerlos informados sobre el fenómeno natural y cuidarlos y alentarlos con el mayor celo. En la industria del mármol, cuyas naves perdieron gran parte del techo, Victoria Mora Fonseca tuvo una primera jornada de labor allí en el cuerpo de vigilancia y protección, que nunca olvidarán sus compañeros al ella continuar firme en su puesto, afrontar momentos de peligro, rechazar la propuesta de retirarse en pos de su protección y animar a los demás. "Fueron horas muy difíciles, pero mi deber era estar aquí y tenía toda la confianza del mundo en que a los demás de la familia, el barrio o el centro de evacuación más cercano harían por ellos si era necesario", manifiesta con naturalidad y subraya que no podía caber otra actitud en quien nacida con la Revolución, en 1959, los padres le pusieron un nombre de tanto simbolismo.
En la Panificadora Mártires de Girón, el colectivo de turno estuvo produciendo aun con parte del techo destruido y hasta que las circunstancias lo permitieron y funcionaran los hornos, para garantizar el pan y que ya en la mañana de este martes se distribuía a la población. Por encima de los destrozos causados por un huracán que los especialistas califican de insuperable en los últimos 40 años por la potencia de los vientos, prevalece la confianza, el optimismo y el espíritu de continuar la recuperación, ahora más lenta por la magnitud de los perjuicios y más compleja por sumarse a los causados recientemente por Isidore, pero de forma segura e indetenible. (Más información) |
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