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Frank Fernández en el torrente de Chaikovski Duchesne en casa Pedro de la Hoz La última jornada de la temporada sinfónica del Amadeo Roldán dejó la imagen de un Frank Fernández desbordado y aplaudido en el torrente del Concierto no. 1 para piano y orquesta, de Chaikovski, y luego pródigo en la cumbancha celebrativa de la Fiesta Nacional de la República Bolivariana de Venezuela junto a jóvenes de ese país que cursan estudios en Cuba. Fernández recorrió, con entrega mística y renovados bríos, un terreno en el que se mueve a sus anchas, puesto que lo ha visitado en diversas oportunidades e incluso nos ha legado un registro fonográfico apreciable, el de un ejercicio pianístico de visible aliento romántico y propicio a la hipnótica espectacularidad, huella y efecto que consigue a plenitud.
La Sinfónica Nacional nunca ha dejado de ser la casa de este reconocido director. Aun cuando ahora, después de largo tiempo sin comparecer ante la agrupación, lo haga como director invitado, Manolo y la OSN configuran una identidad inseparable, ramificada en centenares de conciertos, giras internacionales, grabaciones para el disco y el cine, primeras audiciones de obras de compositores extranjeros y estrenos mundiales de obras emblemáticas de autores cubanos. A los 70 años de edad, Manolo, fuerte como un roble y con la memoria auditiva a flor de piel, nos entregó este domingo dos obras de esas que el público recibe casi siempre con expresiones eufóricas: la obertura de Ruslán y Liudmila, de Glinka, y el Capricho italiano, de Chaikovski. Lo notable de la labor directriz de Duchesne Cuzán está en que no se dejó arrastrar por las impresionantes masas sonoras ni por el discurso grandilocuente ni por la seducción melódica de ambas partituras, sino trasladó a intérpretes dúctiles, capaces y en pleno dominio de sus facultades expresivas, el concepto de una exposición clara de las líneas instrumentales, de la complementación de los diversos planos tímbricos y del espíritu festivo que se desprende de su ejecución. Duchesne estará nuevamente el próximo domingo, a las 11:00 a.m., al frente de la OSN, en el concierto homenaje a Nicolás Guillén por el centenario de su natalicio, ocasión en la que estrenará la obra sinfónico-coral de Roberto Valera, Cuatro poemas. |
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