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28/06/2002
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Estados Canallas (3)

Galería de los Canallas ¿quién está incluido?

ERNESTO VERA

En este capítulo del libro Estados canallas de Noam Chomsky, es desenmascarado el doble carácter que Estados Unidos le da a esa condición. De esa forma califica a los estados desobedientes, mientras lo son en realidad los países que se consideran por encima de toda ley internacional, debido a su poderío, con el gobierno norteamericano a la cabeza. Tal fenómeno contemporáneo se inicia al terminar la Segunda Guerra Mundial y llega a su punto más alto después de la Guerra Fría. Es decir, Estados Unidos y sus aliados practican la doble canallada de atribuirle a otros su propia forma de actuar y de hacerlo apoyándose en el control que ejercen sobre los grandes medios de prensa que dominan la información de alcance mundial.

En la etapa actual el estilo es directo, brutal, sin que considere necesario guardar las apariencias. Chomsky cita planteamientos de Dean Acheson en 1963 referidos a cómo afectar los intereses estadounidenses, por legal que sea, no tiene ese sentido para su gobierno. Debido a que esos intereses son globales, todo lo que no sea plegarse a sus órdenes debe considerarse digno de represión mediante el imperio de la fuerza.

Dos ejemplos de los señalados por el autor son Timor Oriental e Indonesia.

En cuanto a Timor Oriental Chomsky subraya: "No resulta fácil escribir con calma y desapasionamiento fingidos sobre los acontecimientos que han tenido lugar. Habría bastado conque Estados Unidos y sus aliados pusieran fin a su participación activa e informaran a sus directores asociados en el mando militar indonesio que debían terminar las atrocidades y conceder al territorio el derecho establecido por las Naciones Unidas y el Tribunal Internacional de Justicia". La invasión de Indonesia a Timor Oriental en 1975 representó sesenta mil personas asesinadas en el plazo de dos meses, o sea, el equivalente al 10% de su población. Chomsky compara esa proporción con otra idéntica, la que sufrió la URSS en toda la Segunda Guerra Mundial.

Ese país, que acaba de alcanzar su independencia, llegó a sufrir ampliamente más bajas proporcionalmente mediante la agresión militar de Indonesia, que cualquier otra nación del mundo. Según el autor del libro, "la cifra llegó a 200 mil en pocos años gracias al apoyo militar cada vez mayor de Estados Unidos, con la colaboración del Reino Unido, cuando las atrocidades mayores llegaron a su punto máximo en 1978"... hasta que Washington acabó por indicar a los generales indonesios que el juego había terminado. Rápidamente las cosas cambiaron de curso e Indonesia anunció su retirada, un indicador del poder latente que siempre había estado allí".

Según Chomsky, la preocupación de que Indonesia se convirtiera en una versión asiática de Cuba promovió el golpe de Estado del general Suharto en 1965, lo que significó el asesinato en masa de centenares de miles de personas, fundamentalmente los militantes del Partido Comunista de ese país. Todo se hizo, según Chomsky, en la consideración de que el "logro dio lugar a una euforia incontenida en occidente y a calurosas alabanzas hacia los `moderados' indonesios —Suharto y sus cómplices militares— que habían limpiado la sociedad y la habían abierto al saqueo extranjero".

Muestra elocuente de la complicidad de Estados Unidos en una de las masacres más crueles y masivas es el informe del Secretario de Defensa Robert McNamara, cuando al referirse a la ayuda y el entrenamiento militar estadounidense a los militares indonesios consigna que se habían "producido dividendos" —incluyendo medio millón de cadáveres—, mientras decía al presidente Johnson que la asistencia militar "alentó (al ejército) a actuar contra el Partido Comunista indonesio cuando se presentó la oportunidad", así como "los contactos oficiales del ejército indonesio, incluyendo su participación en programas universitarios, fueron factores muy importantes en la determinación de la orientación favorable de la nueva elite política indonesia". Por supuesto, el ejército.

Difícilmente podrá encontrarse otro hecho tan horrendo de genocidio interno, realizado con la complicidad del gobierno estadounidense y los grandes medios transnacionales, salvo el de los 200 mil desaparecidos en Guatemala después del golpe de la CIA en 1954. En el primer caso, en pocos meses y en otro, durante más de tres décadas y media.
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28/06/2002

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