![]() |
|
En dos categorías cuajadas como nunca antes de propuestas cubanas, los gramófonos de oro de la 44 edición del Grammy fueron a parar ayer al colombiano Carlos Vives (Música Tropical Tradicional Latina) y el norteamericano Charlie Haden (Jazz Latino). Vives, con Déjame entrar, superó a Chanchullo, de Rubén González; Las flores de la vida, de Compay Segundo; y La charanga eterna, de la Aragón; y a Canto, de los chicanos Los Super Seven.
Nocturno, de Haden, aventajó a Calle 54, de una constelación de estrellas protagonista del filme homónimo del español Fernando Trueba; Supernova, de Gonzalo Rubalcaba; New Congo Square, de Los Hombres Calientes (New Orleans); y Travesía, del boricua David Sánchez. En el caso de Haden, uno de los mejores contrabajistas de los últimos años y destacado participante en nuestro Festival Jazz Plaza, resultó curioso el hecho de que dos de sus colaboradores en la grabación fueran sus contendientes, el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba y el saxofonista David Sánchez. Por lo demás, destaca el espíritu cubano de buena parte del disco dado tanto por las versiones jazzísticas de Contigo en la distancia (Portillo de la Luz), No te empeñes más (Marta Valdés), En nosotros (Tania Castellanos) y Tres palabras (Osvaldo Farrés), como por el toque de Rubalcaba y el infaltable baterista Ignacio Berroa, que le tomó el punto a la descarga. La gran sorpresa, sin embargo, corrió por cuenta del chicano Freddy Fender, quien con La música de Baldemar Huerta, una rareza en la temática romántica, desbancó el favoritismo de un par de estrellas del pop latino, tan espectaculares como baladíes, Cristian y Chayanne, este último al parecer consciente de que no tenía nada que hacer anoche en Los Angeles, pues se marchó a dar conciertos a Buenos Aires. Y dentro de las buenas cosas que pasaron, por encima de los aires comerciales que soplaron a favor de la puertorriqueña Olga Tañón (Merengue) y el panameño Roberto Blades (Salsa, inferior a su hermano y al nominado Oscar D' León), clasificó el premio en Rock Latino a Embrance the chaos, de Ozotmatli, una banda multicultural de Los Angeles que hace tres años arrebató a los cubanos que los escucharon en La Zorra y El Cuervo. (P. de la H.) |
|