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IV Encuentro Internacional de Economistas El fracaso de las fórmulas de Washington Mario Jorge Muñoz Lozano y Joaquín Rivery Tur
Las esperadas mejoras sociales que debían producirse con la aplicación de esas medidas no han tenido lugar —explicó—, lo cual ha provocado como nunca antes una mayor conciencia social de los graves problemas que nos afectan. En tal sentido, puso como ejemplo el movimiento antiglobalización que se ha reproducido a nivel internacional con importantes protestas como las registradas en Seatle, Génova, Praga, Roma, y más recientemente en Nueva York. Stiglitz calificó de hipocresía la transparencia que los organismos internacionales exigen de las economías nacionales cuando ellos mismos no son transparentes. También criticó al libre mercado que, en su opinión, "no existe", y al cual caracterizó como sinónimo del aumento del desempleo. "Todo el mundo habla de crear un mercado libre cuando hay asimetrías para entrar en ese mercado", puntualizó. Se ha insistido porque los países abran sus mercados, medida que solo ha provocado la disminución de los ingresos de las regiones más pobres del mundo. Explicó que el Consenso de Washington centró su estrategia en el incremento de la riqueza material, en detrimento de la justicia, la educación, el medio ambiente. Puntualizó que tales beneficios materiales, además, han sido desproporcionales, ya que los pobres siguen siendo pobres o lo son mucho más. Sin embargo, reconoció la existencia de países pequeños que han hecho cosas para mejorar las condiciones de vida de la población, como Cuba y sus logros en la educación y la salud. Citó, además, los resultados económicos alcanzados por países del Sudeste asiático como China y Malasia, que asumieron las nuevas transformaciones con mucho tacto y en función de las peculiaridades nacionales. Qué tipo de sociedad queremos crear, cómo podemos utilizar esa globalización para crear esa sociedad, fueron las interrogantes que el destacado economista norteamericano situó dentro de las prioridades a solucionar. Subrayó que la globalización debe ser vista como un instrumento para el desarrollo y no como un fin y debe ser una fuerza positiva. "Los países del Sudeste asiático han logrado utilizarla para su crecimiento. Muchas veces no se ve como tal porque está dirigida por algunas organizaciones internacionales con políticas neoliberales basadas en el Consenso de Washington", dijo. Al respecto, Stiglitz insistió en la necesidad de una agenda alternativa que promueva la reducción del desempleo, que le dé prioridad al mejoramiento de la educación, los servicios de salud, una gobernabilidad adecuada. De tal forma propuso reformas a la actual globalización, entre ellas la creación de bienes públicos globales que sirvan para enfrentar los problemas del desempleo y de la protección del medio ambiente. Consideró que los gastos militares deben disminuir para que puedan utilizarse en el mejoramiento social. Entre varias recomendaciones, el reconocido especialista —Vicepresidente y Economista Jefe del Departamento de Desarrollo del Banco Mundial hasta el año 2000— aconsejó a los países pobres evitar el endeudamiento, lo cual implica "caer bajo el control del FMI" y "comprometer el futuro". El académico estadounidense se pronunció a favor de las ayudas financieras al desarrollo, mecanismo que además de mejorar la situación de las naciones más pobres, estimularía la demanda global. Indicó que el desafío es utilizar la globalización de forma tal que interactúen todos los factores sociales y el gobierno para que facilite la solución de los problemas con igualdad y justicia social, solidaridad y mejores niveles de vida para la humanidad. UNA VISIÓN MONETARIA Otro gran tema del día fue expuesto por Robert Mundell, canadiense, Nobel de 1999, profesor de varias universidades, asesor de instituciones internacionales y autor de numerosas obras sobre economía, quien se centró en los problemas actuales del sistema monetario internacional. Refiriéndose a la globalización, dijo que había que ver la prosperidad cuando se aplica en algunos aspectos, por una parte, y terrible en otros puntos. El académico criticó al sistema creado en Breton Woods y, por ejemplo, destacó la importancia de la aparición del euro en el sistema que rige hoy en el mundo, por cuanto la zona de la nueva moneda tiene un Producto Interno Bruto muy fuerte, aunque no llega al de Estados Unidos, con una población que podría llegar a 400 ó 500 millones de habitantes si se amplía. La significación de la moneda europea también radica en que puede hacer de contrapeso al dólar, pues en un futuro próximo los países podrían comenzar a acumular euros, lo que estaría conformando una nueva situación, que se completaría, a juicio del académico, con el surgimiento de una moneda asiática. Después de constatar la gran inestabilidad de las monedas actualmente, afirmó que el sistema actual es muy deficiente y abogó por una canasta de distintas monedas para balancear el sistema internacional. El doctor Aldo Ferrer, profesor titular de la Universidad de Buenos Aires, ex ministro de Economía y otras carteras en su país, tituló su disertación "De la globalización a la civilización planetaria", durante la cual se refirió a lo que llamó etapas históricas de la mundialización para concluir con el tema del dilema del desarrollo para los países del Tercer Mundo, que viene prácticamente desde la época del descubrimiento de América y los viajes de circunnavegación, y siempre las reglas de juego han sido impuestas por las mayores potencias. Ya no son posibles proyectos autónomos, dijo, porque entran en manos de los que dominan la globalización neoliberal, donde existe un enfoque fundamentalista que no satisface porque no distribuye equitativamente y que es contradictorio con el proceso mismo de desarrollo. La visión neoliberal fundamentalista es contradictoria con la esencia misma del proceso de desarrollo. |
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