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Música con los pies sobre la tierra

En la jornada inaugural de la Conferencia Internacional de Música por Computadora, mañana, en el Amadeo Roldán y Casa de las Américas

Pedro de la Hoz

No es extraño que alguien asocie la creación sonora realizada a base de computadoras y otros medios informáticos de avanzada tecnología con la ciencia ficción, o al menos, con tendencias especulativas y experimentales, pero lo cierto es que la puesta de una buena parte de las obras que protagonizarán mañana, en Casa de las Américas a las 5:00 p.m. y en el Amadeo Roldán a las 9:00 p.m. (gala de inauguración) la primera jornada de la ICMC 2001 está consagrada a temas muy de este mundo y ventilan preocupaciones estéticas bien actuales.

MICHAEL WILDERMAN

Steve Coleman se mueve entre el jazz, las músicas del mundo y la experimentación.

La gala inaugural permitirá confrontar al público con la obra del jurado internacional que tuvo a su cargo la selección de las composiciones que se mostrarán en el encuentro habanero. Como una contribución a la paz, a detener la violencia que lamentablemente caracteriza estos tiempos, debe verse Recordare, del italiano Nicola Bernardini (1956), director artístico del Centro Tempo Reale, de Florencia, quien se inspiró en unos versos escritos por su padre, un notable científico, a raíz de los crímenes cometidos en Bosnia en años recientes. Makina 2, del español José Manuel Berenguer (1955), según su propio autor, es un dispositivo de improvisación que explora los vínculos entre la tecnología y la sensibilidad humana.

Otra referencia profundamente humanista y relacionada con la identidad cultural de nuestros pueblos recorre Tzitzuntzan, del puertorriqueño Carlos Vázquez (1952), bien conocido en los medios musicales cubanos, quien recrea el culto de la noche de los muertos de los pipiles mexicanos. La ofrenda de uno de los coordinadores internacionales del foro, el italiano Marco Trevisani, No si sente niente, o quasi niente, nos remite a los usos en vivo de la voz procesada por medios electroacústicos y contará para ello con el concurso de la cantante Ivette Román.

Los vínculos con el jazz se harán presentes tanto en el Amadeo Roldán como en Casa de las Américas. El primer caso lo aportará el otro coordinador internacional de ICMC 2001, el canadiense-norteamericano Andrew Schloss, auxiliado por Ernán López Nussa. Blind data es todo un espectáculo: dúo para radio drums (sofisticado instrumento que percibe los gestos del ejecutante y los transforma en sonido) y piano, que ya ha sido interpretado por Chucho Valdés e Hilario Durán.

También notable jazzista, que impresionó en Cuba hace pocos años, el norteamericano Steve Coleman, conocido entre nosotros por sus trabajos con los rumberos de Afrocuba, de Matanzas, mostrará en Casa de las Américas su obra Rameses 2000, en tiempo real, sustentada en la interacción de diversas fuentes sonoras que expresan conceptos como el equilibrio, la armonía de los contrarios y la simetría.

El concierto de Casa, curado por David Wessel, nos podrá en contacto con una curiosa producción de este compositor, Havana assortment, dedicada obviamente a la capital cubana. Este creador norteamericano, fundador de las ICMC, trabaja con algorritmos generativos que tienden a unificar texturas, procesos melódicos y secuencias rítmicas.

Otro compositor de ese país, Robert Rowe, director asociado del Departamento de Tecnología Musical de la Universidad de Nueva York, envió Havana fanfarre, influida por la dinámica de nuestros géneros populares, la cual se concibe para clarinete bajo, contrabajo y medios electrónicos en vivo.

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