Cienfuegos

Santa Bárbara se transforma

María Julia Mayoral

En la parte norte del cienfueguero municipio de Palmira está Santa Bárbara; un barrio de gente humilde y laboriosa. Un primer golpe de vista da cuenta de sus calles estrechas, agobiadas algunas por las aguas albañales, las casas maltratadas con el paso del tiempo y la escasa vegetación para dar sombra y belleza.

Pero ciego de alma e injusto por razonamiento, sería no ver más allá de esas primeras impresiones.

RAICES Y CONTINUIDAD

Agustín Hernández —una persona respetada por su bondad— vino a vivir a Santa Bárbara siendo un chiquillo de corta edad y ya sobrepasa los 90. De él nacen las necesarias comparaciones, los recuerdos de cuando el asentamiento era apenas un puñado de casas de madera con techos de guano y la pobreza extrema del capitalismo tampoco daba posibilidades para los estudios.

Esas realidades, aliviadas o suprimidas de un golpe o con el transcurso de años en Revolución, no se olvidan; refuerzan el sentimiento de pertenencia entre abuelos, padres, hijos, nietos..., aportan el tesón necesario para luchar unidos a favor del barrio contando con el esfuerzo y el empeño de las familias.

ALDO MEDEROS   

La casa de Rosa María y Julio está entre las más avanzadas. Serán levantadas un total de 20.

A Rosa María y Julio Mederos —dos hermanos— o a los esposos Mayra Pulido Cárdenas y Edel Navarro, la idea de no esperar por soluciones desde afuera les tocan muy de cerca. Levantan sendas casas de mampostería a partir de los materiales gestionados por el proyecto comunitario creado en el barrio, en el cual los delegados de circunscripción desempeñan papeles clave.

Aunque hoy muchos inmuebles tienen paredes de bloque o ladrillo, decidir las prioridades en la construcción y reparaciones de viviendas resulta difícil, pues las necesidades superan los recursos. Entonces ¡¿por qué Rosa, Mayra, Edel... figuran entre los primeros beneficiados?!

Eso lo decidió la gente del barrio —asegura Rosa María—; el Chino (al frente del proyecto comunitario), la delegada y otros compañeros se reunieron con nosotros. Ahí mismo fueron escribiendo una lista con los casos que los vecinos iban explicando y al final votamos para decidir quiénes serían los primeros.

No vino escogido de arriba —remarca Julio—; además, las otras familias se han portado muy bien con nosotros, nos han ayudado en todo para terminar la casa y ¡no está lista... porque a cada rato falla el cemento, si no la estuviéramos viviendo hace rato!...

Según informa Juan Antonio Eng (el Chino), el financiamiento para estas obras proviene del gobierno municipal y el aporte de la ONG noruega Ayuda Popular. Piensan edificar 20 viviendas y reparar otras ocho. De las primeras hay iniciadas ocho: tres en etapa de cimientos, igual número en terminación y dos en estructura.

DE CARA AL BARRIO

El proyecto comunitario, surgió aproximadamente cuatro años atrás, como una necesidad en la relación natural entre delegado y electores.

Podría llamarse o no proyecto —el término parece estar de moda—, lo fundamental es el contenido, inherente a la esencia misma del Poder Popular desde sus inicios hace ya casi 25 años. Eso lo entendió el Chino (cuando aquello el delegado), al empeñarse por avanzar en su mandato. Los tantos problemas existentes requerían soluciones con la participación de gente.

En ese núcleo primario están junto al Chino, Porfiria Fernández —profesora y actual delegada como resultado de los últimos comicios parciales—, varios maestros, promotores naturales, especialistas del museo y la casa de la cultura municipal, el coordinador de los CDR en la zona, un médico de familia y técnicos en distintas especialidades.

A ninguno había que explicarle cómo es Santa Bárbara, cuáles son sus virtudes y lunares, ellos viven allí; solo era preciso cohesionarlos en nombre del amor por el barrio.

Así y todo, no desestimaron la aplicación de distintas técnicas para la investigación social, mediante las cuales completaron y mantienen actualizado un diagnóstico exacto sobre los intereses, necesidades, puntos de vista y aspiraciones de las familias y en particular de los niños y jóvenes.

Responden a esas inquietudes, la reparación y construcción de casas, la creación de un grupo de danza infantil, los planes de la calle con creativos juegos al aire libre, la siembra de plantas ornamentales, la futura plantación de árboles maderables y frutales.

No es inventar nada del otro mundo —enfatiza Juan Antonio Eng—, sino colocar a las instituciones y a la gente de cara al barrio, con la unidad necesaria. De ahí, por ejemplo, que cada mes nos reunamos en la comunidad para discutir problemas y soluciones.

CANTAR Y BAILAR A LOS ORICHAS

El orgullo popular en Santa Bárbara también reverdece a través de sus dos grupos de danza folclórica, sobre todo por el constituido con adultos, cuya trayectoria alcanza realce en festivales nacionales e internacionales.

Este barrio —comenta Juan González, joven ingeniero que dirige el grupo de adultos—, tiene en el proyecto comunitario muchas cartas para ganar, pues ha servido para sensibilizar sobre el papel de la cultura, llamar al orden, crear nuevas opciones recreativas e incorporar al trabajo a algunos jóvenes desvinculados también de los estudios.

EL JARDIN Y MAS

Desde hace más de una década, el patio de Omar Alomá es un hermoso jardín con múltiples variedades de orquídeas, begonias y malanguillas, adonde acuden los vecinos de Santa Bárbara, sobre todo los pequeños, interesados por interpretar el lenguaje de las plantas y adquirir nuevos conocimientos por intermedio de este joven técnico en sanidad vegetal, quien actualmente cursa la carrera de Agronomía y resulta figura destacada entre los tantos sumados al proyecto comunitario.

En lo que va de año el jardín ha recibido a más de 2 000 visitantes, entre ellos los escolares incorporados a cuatro círculos de interés y los adultos mayores reunidos en tres clubes de abuelos, todos a favor de la naturaleza.

A partir de ahí, se han abierto nuevas posibilidades de inserción en la comunidad por intermedio de los concursos infantiles acerca del cuidado y preservación de la naturaleza.

PELIGRO LATENTE

No les falta razón en asegurar que Santa Bárbara se transforma. Sin embargo, Eng y otros vecinos advierten un gran peligro: "La sostenibilidad del proyecto y su desarrollo no puede depender de unos pocos. Si por cualquier razón de la vida los centros del grupo gestor no estamos aquí en el futuro, las acciones deben seguir adelante. Para eso cada idea debe surgir de la gente y prender hondo en la voluntad colectiva, ahí está el reto nuestro".

Subirtop.gif (129 bytes)