DURBAN, Sudáfrica, 5 de septiembre (PL).—El gobierno de Zimbabwe
acusó aquí a Gran Bretaña y Estados Unidos de incumplir la promesa de
facilitar recursos para indemnizar a los terratenientes blancos en el
marco de una reforma agraria en ese país.
La denuncia se produjo durante una intervención del ministro de
Justicia zimbabwense, Patrick Chinamasa, en la Conferencia contra el
Racismo, en sesión en esta ciudad del oriente sudafricano desde el pasado
día 31
Añadió el ministro en su alocución que de cumplirse lo prometido por
esas dos potencias de pasado colonial, la distribución de tierras en
Zimbabwe marcharía pacíficamente y sin tropiezos.
Londres y Washington se comprometieron en el acuerdo de Lancaster House
(1980),
que trajo la independencia al actual Zimbabwe de su metrópoli británica,
a contribuir financieramente con una reforma agraria en esa nación,
recordó Chinamasa.
Veinte años después, en febrero del 2000, los veteranos de la guerra
de independencia (finales de la década de los 70) comenzaron la
intervención de tierras de agricultores de origen europeo para exigir la
distribución de parcelas a los campesinos negros.
La reforma agraria en Zimbabwe vendría a solucionar la precaria
situación en que se encuentran los agricultores negros que poseen las
peores tierras, afirmó el titular de Justicia zimbabwense.
A raíz de la colonización de lo que se llamaba Rodesia del Sur hasta
1980, los europeos, en su mayoría de procedencia británica, despojaron a
la población autóctona del territorio de las mejores parcelas.
Como consecuencia, los arrojaron violentamente en las denominadas
reservas privándolos de todo derecho sobre su nación con el amparo de un
gobierno ferozmente racista.
Hoy se estima que millones de hectáreas de las tierras más fértiles
están en manos de una minoría de aproximadamente cuatro mil
terratenientes blancos y excluyen a unos 13 millones de negros.
Para los gobernantes de ese país del cono sur africano, es una
cuestión moral que esas parcelas vuelvan a manos de sus auténticos
propietarios.