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Desde Durban El canto de los pueblos |
Texto y fotos: JUVENAL BALAN DURBAN, 4 de septiembre.—¡América unida, jamás será vencida!, ¡Brasil, Africa, América Central, la lucha del negro es internacional! Cientos de voces se unían sin distingo de raza o credo. Participaban en la manifestación pacífica frente al edificio de las Convenciones, donde sesiona la Cumbre Mundial Contra el Racismo, aquí en Durban, Sudáfrica.
Nativos brasileños, indígenas, negros de todas las latitudes, indios norteamericanos enarbolaban cada uno su proclama: Primero Kyoto, ahora Durban. Pare el desarrollo del racismo ahora. El poder absoluto está escondido detrás de Bush. Mi lengua es mi libertad de pensamiento.
Los tambores de los indígenas y sus maracas acompañaban los cantos de sus pueblos. Una vez más se enfatizó en eliminar los párrafos 26 y 27 de la
Declaración Final.
Dentro de ese ajetreo, rodeada de policías uniformados de azul protegiendo la entrada al edificio, Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, declaró a la prensa cubana:
"Los párrafos 26 y 27 niegan el derecho de los pueblos indígenas, dicen que son pueblos pero que no tienen los mismos derechos que los demás y mucho menos que tengan los derechos de acuerdo a las convenciones internacionales. Esto es un retroceso de cara a los últimos 20 años de lucha que hemos tenido en las Naciones Unidas. Esos párrafos son ilegales, racistas y excluyentes".
"Defendemos nuestro territorio, defendemos nuestros recursos naturales, exigimos que se consulte con nuestros pueblos, seamos tomados en cuenta en la opinión", señaló.
Acotó la Menchú que "si hay globalización en este planeta, sea también la globalización del respeto a la dignidad de nuestros pueblos y no solo la globalización de los mercados y de las financieras grandes que arrasan nuestras tierras y devoran nuestra naturaleza".
A una interrogante sobre la estampida de la delegación norteamericana de la Cumbre, dijo que era bueno que se retiren quienes se les agotan sus argumentos, que tengan buen viaje de regreso a casa porque es importante que dejen que los pueblos discutan su historia.
Ahora, mientras observo el retorno de esta mujer indígena a la muchedumbre, cuando con mi cámara congelo tres puños en alto y escucho el reclamo de los pobres, de estos que aquí se manifiestan, pienso en Antonio, Gerardo, Ramón, Fernando y René, porque en este
reclamo también se condena el cruel bloqueo a Cuba.
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