Flebitis

José A. de la Osa
delaosa@ip.etecsa.cu

Doctora en Ciencias Médicas y con más de cuatro décadas de ejercicio profesional, la profesora Delia Charles-Edouard Otrante es la jefa del Grupo Nacional de Angiología y Cirugía Vascular del Ministerio de Salud Pública y vicepresidenta por Cuba de la Sociedad Panamericana de Flebología y Linfología.
Profesora Consultante del Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular, su presencia entre nosotros se justifica sobradamente en el abordaje de la flebitis. Flebo significa vena, e itis, inflamación; por lo tanto, se trata de una inflamación de la pared venosa. Y como precisa mi entrevistada, esta dolencia, que generalmente se localiza en las piernas, puede instalarse en el sistema venoso superficial o profundo de cualquier parte del organismo, asociada con trombosis (coágulo en la vena), o sin ella.

ALDO MEDEROS   

La profesora Delia Charles-Edouard Otrante esclarece por qué el estar parado durante horas e incluso sentado, deviene ruda prueba para las venas de las piernas.

—Se afirma, profesora, que la flebitis y otras afecciones venosas de las extremidades inferiores son el precio que el ser humano paga por mantenerse muchas horas de pie. ¿Por qué estar parado deviene ruda prueba para las venas de las piernas?

—Mantenerse de pie durante horas, o incluso sentado, dificulta el retorno de la sangre venosa al corazón, lo que con el decursar determina la aparición de dilataciones venosas y sus complicaciones. Y diría que más que el precio por permanecer horas de pie, es el tributo que el ser humano paga por haberse puesto de pie.

—¿Qué otras causas principales pueden originar flebitis?

—Causas locales, como la existencia de várices y, asimismo, como consecuencia de la administración de sustancias irritantes en la vena (por vía de inyecciones). Aparecen también por procesos inflamatorios y por compresión de la venas (el empleo de fajas o medias muy apretadas). O causas secundarias, por intervenciones quirúrgicas, embarazo, luego del posparto, o posaborto, por infecciones generalizadas y por encamamiento prolongado, por citarte las más frecuentes.

—¿El exceso de peso contribuiría a la aparición de esta dolencia?

—La obesidad por sí misma no se considera causa de flebitis. Ahora bien, como se sabe, el sobrepeso constituye un factor de riesgo en la aparición de las várices y sus complicaciones, y otras afecciones.

—¿Podría esclarecer la diferencia o relación existente entre la flebitis y la trombosis venosa?

—Ambas entidades tienen una íntima y estrecha relación. La flebitis, que es la inflamación de la pared venosa, determina siempre, a corto o largo plazo, la aparición de una trombosis venosa, entendida como un coágulo sanguíneo en el interior de la vena. Es lo que se denomina tromboflebitis. Cuando aparece primariamente un trombo en una vena (en cualquier localización), debido fundamentalmente a trastornos de la coagulación, el trombo entonces irrita la pared y se adhiere a ella, originando secundariamente una flebitis. En este caso constituye una flebotrombosis. Por ello, como al comienzo o al final aparece la trombosis venosa, muchos científicos califican estos procesos simplemente como trombosis venosa.

—¿Qué signos y síntomas nos pueden alertar de que nos encontramos frente a las primeras manifestaciones de una flebitis?

—Esencialmente, si hablamos de una flebitis superficial, el dolor a lo largo de un trayecto venoso, asociado a inflamación local, lo que determina un endurecimiento palpable, como si tocáramos una cuerda.

—¿Cómo se establece el diagnóstico?

—Clínicamente, por las manifestaciones locales que te acabo de mencionar.

—¿En general son benignas o pueden comportar riesgos de alguna complicación?

—La flebitis o tromboflebitis superficiales son de fácil diagnóstico, tienen un buen pronóstico y apenas presentan riesgos cuando son tratadas oportuna y adecuadamente. Ahora bien, si llegaran a hacerse profundas requeriría un diagnóstico precoz y un tratamiento de urgencia para evitar complicaciones que podrían incluso dar al traste con la vida.

—¿En qué consiste el tratamiento?

—Reposo relativo con fomentos locales, varias veces al día, de agua hervida con una pizca de sal, y la aplicación de una crema o gel antinflamatorio o de heparina. Si la tromboflebitis llegara a extenderse se requiere el empleo de tratamientos anticoagulantes.

—¿Se sabe el porqué de su mayor incidencia en el sexo femenino?

—Se debe precisamente a las causas que determinan su aparición, ligadas al embarazo, posparto, posaborto, várices y, en ocasiones, como consecuencia del uso prolongado de medicamentos anticonceptivos (tabletas, inyecciones).

—¿Qué medidas generales de prevención pueden disminuir el riesgo de este padecimiento u otros problemas venosos?

—Indudablemente la prevención es el tratamiento del presente y del futuro. Es importante evitar el sedentarismo, practicando sistemáticamente algún ejercicio físico —caminar, nadar, montar bicicleta— lo que, al mejorar la circulación venosa, previene la aparición de esta afección. Y ante las primeras manifestaciones de flebitis, acudir tempranamente al médico de familia.

—¿Y específicamente aquellas personas que, sobre todo por su perfil ocupacional, deben estar muchas horas de pie?

—Las personas que se mantienen de pie de forma estática durante horas —barberos, peluqueras, estomatólogos, dependientes del comercio, soldados, cirujanos— corren el riesgo de padecer de várices y, consecuentemente, de sus complicaciones como la flebitis, ulceraciones. Recomendamos por ello que estos trabajadores extremen las medidas preventivas y que, incluso, durante el cumplimiento de sus obligaciones, cada dos horas aproximadamente se paren en punta de pie varias veces.

—Y en cuanto al masaje en las piernas, ¿cómo debe realizarse?

—Antes de la aparición de una flebitis el masaje resulta útil para la circulación, pero están contraindicados si tenemos este padecimiento.

—¿Algún comentario adicional?

—Que los pacientes que se mantengan en cama durante semanas realicen, en el propio lecho, ejercicios activos o pasivos con la ayuda del personal de salud y sus familiares; igualmente las personas que permanezcan sentadas durante horas como parte de su labor, es esencial que cada cierto tiempo se pongan de pie durante unos pocos minutos o caminen una corta distancia para favorecer la circulación de retorno. Incluso los que viajan en avión durante horas deben seguir esas mismas indicaciones.

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