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 La calidad somos todos nosotros Así afirman los trabajadores del complejo gastronómico Taramar, ganador del Premio Anual de la Calidad otorgado por la cadena Islazul. Sus ganancias contribuyen a financiar los gastos del turismo nacional EMILIO DEL BARRIO MENENDEZ "
La calidad somos todos nosotros".
Tal expresión de Grisel Hernández, dependienta del complejo gastronómico Taramar, recalcó la validez de la siguiente expresión:
"La calidad no está en las cosas, sino en los hombres que hacen esas cosas".
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JORGE VALIENTE |
Una representación de los trabajadores de Taramar: Dependientes, cantineros, cocineros, abastecedores, director, recursos humanos. Tienen a la calidad como objetivo esencial para el logro de sus objetivos.
El complejo Taramar, ubicado en la Vía Blanca, a 18 kilómetros del túnel de La Habana, resurgió en agosto de 1995 con un nuevo concepto: unidad extrahotelera de la cadena Islazul cuyo objetivo esencial es proporcionar ingresos de divisas, cada vez con mayor rentabilidad, para contribuir al financiamiento de gastos en esa moneda dirigidos a la atención del turismo nacional.
Grisel Hernández, dependienta,
"aquí no nos conformamos con lo comúnmente aceptado en la gastronomía, vamos hasta la exploración de las expectativas de los clientes para que sin que lo pidan darles el servicio a que ellos aspiran".
En el caso de los hoteles —más de 2 500 capacidades en todo el país—, los vacacionistas se componen de vanguardias nacionales de los sindicatos, trabajadores, campesinos y estudiantes destacados, así como recién casados en sus lunas de miel, además se destinan otras capacidades para acompañantes de hospitalizados provenientes de otras provincias. El año pasado más de
400 000 cubanos disfrutaron de instalaciones hoteleras.
A Taramar, Islazul le acaba de otorgar el Premio Anual de la Calidad, la única unidad extrahotelera de esa cadena que lo posee entre las 178 restantes de todo el país, distinción, que al decir de sus mujeres y hombres, es un reconocimiento y a la vez compromiso.
Según sus trabajadores, en la gastronomía solo se logra elevar los ingresos, con más clientes, lo que guarda estrecha relación con la calidad de los servicios en su concepto más amplio, es decir, desde abrir las puertas de los restaurantes al público a la hora indicada, ni un minuto más tarde, hasta no cerrar mientras exista un cliente consumiendo en los salones, pasando, como es lógico, por la presentación de los alimentos, el trato exquisito e, incluso, hasta la atención personalizada.
En el caso de este centro, que pertenece a la división Habana de la mencionada cadena, las ganancias se destinan al apoyo financiero de las instalaciones y servicios dirigidos al turismo nacional en las playas del Este, tanto para hospedados en casas y otras instalaciones, como para los visitantes diarios.
En el complejo, además, cada día están a disposición de los trabajadores estimulados por la CTC y otras organizaciones 20 capacidades. El año pasado se atendieron a más de 7 000 cubanos por ese concepto quienes pagan sus consumos en moneda nacional y con precios subvencionados.
Orlando Cabrera, director del complejo, explicó que el liderazgo de la unidad y el nivel de satisfacción de los clientes han hecho posible que año tras año nuestros ingresos se eleven, como promedio, en un 10 por ciento. Al cierre del pasado julio, ya el plan anual ascendente a 360 000 dólares había quedado atrás y se espera finalizar el 2001 con no menos de 430 000 con una utilidad del 29 por ciento, indicador este que con un 25 por ciento se considera bueno.
"Esto es posible por varias razones conjugadas, argumentó Cabrera. Los ingresos se elevan porque hay más clientes y estos por la calidad integral del servicio, mientras que la utilidad se relaciona con estrictos controles de los recursos, batalla constante por reducir los gastos, el sentido de pertenencia de los trabajadores en relación con su centro, por la absoluta estabilidad laboral
—no ha habido una baja desde que se reabrió Taramar en 1995—, y por una conciencia colectiva de por qué y para qué trabajamos. Por eso Grisel dijo que
"en Taramar la calidad somos todos nosotros, los 53 cubanos que aquí laboramos para que otros compatriotas puedan vacacionar cada vez lo mejor posible".
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