Industria Sidero-Mecánica

Reflexiones en la mitad del camino

Alberto Núñez Betancourt

ISMAEL FRANCISCO    

Un breve alto en la mitad del camino del año 2001 —de ningún modo constituye un receso— realizaron días atrás los directivos de organizaciones y empresas del Ministerio de la Industria Sidero-Mecánica para reflexionar sobre aspectos vitales de un sector que en los últimos años clasifica entre los que más avanzan y crecen económicamente.

El encuentro, práctica sistemática del SIME, centró sus análisis en los ingresos, las ventas generales y las exportaciones, indicadores principales que reflejan el estado de una actividad productiva. El propósito no fue mostrar buenos resultados —que los hay—, sino conocer dónde están las dificultades, qué ha pasado y qué estrategia debe adoptarse para un mejor segundo semestre, período que como regla es mejor que el primero. Sobre esa idea insistió una y otra vez Fernando Acosta, ministro de la industria siderúrgica, del metal y el reciclaje.

De enero a junio las empresas productivas registraron ingresos para un 76 por ciento de lo previsto, lo que representa el 37 por ciento del plan del año. El índice es bajo para la etapa, mas es justo señalar que con respecto a los primeros seis meses del año anterior significa un crecimiento del 13 por ciento.

Las ventas e ingresos del año en buena medida se aseguran en el tercer trimestre que transitamos, por lo que las organizaciones ya tienen claras sus gestiones de mercado y la integración necesaria entre ellas.

Así, la Empresa de Conductores Eléctricos Conrado Benítez debe producir y comercializar mediante ELEKA 1 500 toneladas de alambrón de cobre, 13 000 kilómetros de cable eléctrico y 5 500 kilómetros de cable telefónico; la Unión de Empresas Recuperadoras de Materias Primas (UERMP) garantizar 300 toneladas por mes de chatarra de acero a ACINOX, que a su vez necesita potenciar la venta de acero inoxidable y consolidar el mercado del acero al carbono.

No hay por qué alarmarse, las empresas nacionales del SIME tienen el mérito de registrar un crecimiento promedio de sus ventas de un 16 por ciento en los últimos años, respuesta efectiva para reconocer, sobre todo si no olvidamos que ellas se desenvuelven en un entorno de mayor competencia.

CALIDAD Y EXPORTACIONES, TEMAS MEDULARES

El examen de las exportaciones reporta enseñanzas que van más allá del decrecimiento temporal del 18 por ciento en comparación con el primer semestre del 2000, y del hecho de que los ingresos por esta vía en el actual año solo estén a un tercio de cumplimiento del plan fijado. Se trata, dijo el titular del SIME, de trabajar porque el porcentaje de ventas en divisas sea cada vez mayor dentro del total de facturación y revertir paulatinamente el desbalance comercial, pues hoy se importa más de lo que se exporta.

Asociado a ello está el aseguramiento de la calidad, la certificación de las normas ISO, las cuales se han convertido en una condición para el comercio internacional. En este aspecto las empresas cubanas del sector sideromecánico deben apretar el paso, ya que en el presente solo una docena está certificada, otras 30 pretenden hacerlo en el 2001 y más de un centenar lo tiene previsto para el venidero año. Lo más alarmante es que un total de 59 ni siquiera trabajan en el asunto.

Dos aspectos adquieren una importancia primordial en el trabajo diario y estratégico del SIME: la necesidad de extender el valor agregado de las producciones hacia el servicio y asegurar su soporte de asistencia técnica en el mercado y elevar el rigor de las inversiones en cuanto a la eficiencia, hecho que parte del estudio de mercado que las antecede, y la ejecución ajustada a los presupuestos en dinero y tiempo para su realización.

El segundo semestre será mejor, han asegurado los directores de empresas y organizaciones. El encuentro científico y la cita comercial de Metánica 2001 fueron un buen comienzo, dos espacios donde quedó demostrado que la formación permanente de los trabajadores, técnicos y profesionales es el capital más valioso con que se cuenta.

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