MADRID, 21 de agosto (PL).—Las amenazas
de boicot de elementos contrarrevolucionarios cubanos a la ceremonia de
los premios Grammy Latinos en Miami convierte a la ciudad floridana
nuevamente en meca de la intolerancia, critica hoy el diario El País.
Al analizar esas presiones, que obligaron a
los organizadores del evento a desplazarlo hacia la ciudad de Los
Ángeles, el rotativo señala que esa determinación ha sido otro duro
golpe de imagen y la constatación "de que la minoría vociferante ha
vuelto a secuestrar la voluntad de la mayoría en Miami".
Tras recordar que por similares motivos es
la segunda vez que se retiran los Grammy latinos de Miami, El País
señala que después del papelazo internacional que los grupos anticubanos
jugaron en el caso del niño Elián González el pasado año, esta era una
oportunidad para limpiar su imagen.
Sin embargo, añade que el alcalde Joe
Carollo, quien aspira a la reelección en noviembre aceptó los anunciados
actos de provocación contra los artistas procedentes de Cuba que podrían
asistir al evento, previsto para el 11 de septiembre.
El periódico refiere las palabras del
director de los Grammy Latinos, Michael Greene, quien aseguró que
"tener que pasar al lado de esa turba es en el mejor de los casos
denigrante, y en el peor, peligroso".