 Desde Paraguay El gol de Marisel Texto y foto: Orlando Oramas León Además de deporte nacional, el fútbol es pasión en Paraguay.
Lo más probable es que mi colega Miguel Hernández, entendido en la materia, tilde la frase de gran perogrullada. Pero lo bueno es vivirlo.
He llegado a la conclusión de que en el termómetro del fanatismo estamos bien lejos de la cima. Una victoria del Olimpia (el equipo más respaldado en Asunción) frente al Cerro Porteño, asemeja un ataque artillero a la capital del Paraguay. El estruendo del estallido de morteros artesanales y de otros medios pirotécnicos anuncian que en materia futbolística algo ocurrió.
La incógnita se despeja luego, cuando pasan las caravanas de autos anunciadas a plena bocina, con las banderas del ganador. Y no les cuento cuando la victoria es frente a una formación foránea, como ha ocurrido en estos días en la Copa Libertadores. La fiesta es en grande.
No desaprovecha entonces una telefónica para ganar clientes frente a sus rivales del mercado. José Luis Chilavert, para muchos cubanos el mejor arquero del mundo, anuncia rebajas en la tarifa durante un spot televisivo que poco tiene que ver con su portería.
Ya en el interior del país, los fanáticos se dividen los favores entre clubes como el San Lorenzo, Luqueño o el Guaraní, este último el tercero en la primera división del fútbol profesional paraguayo.
La historia no termina ahí. Porque aunque la tónica es que los equipos locales vendan sus mejores jugadores a Europa. Argentina o Brasil, aquí es noticia el desempeño del japonés Hiroyama, quien ya hasta toma tereré (té de mate) y se ha convertido en goleador del Cerro Porteño.
¿Y MARISEL QUE? La doctora Marisel Pío Rodríguez es de la localidad habanera de Guanajay. Está en su segundo año de misión en Paraguay y aquí fue donde se encontró con el más universal de los deportes.
En mis descansos del fin de semana trabajé como médico del equipo del distrito de Iby Yahu. Viajábamos por todo el país, siempre con la condición de que el lunes a primera hora yo debía estar en mi puesto de salud, me cuenta esta excelente profesional, a quien la naturaleza le dio atributos que no pueden ser desapercibidos en ningún estadios del mundo.
Lo cierto es que los jugadores de uno y otro bandos se dejaban caer para ser atendidos por la galena. Lo peor era la reacción del público cuando salía a la cancha. Finalmente exigí que me trajeran los lesionados al banco.
PASO TUYA Marisel atiende dos puestos médicos. Los viernes cubre el de Asotey, en la carretera que comunica al norte con Asunción. Pero vive en Paso Tuyá, asiento de una comunidad de brasileños de ascendencia alemana.
Casi todos son rubios y de piel blanca, como ella. Clarete Erdehal, quien habla alemán, portugués y castellano, emigró hace 25 años del Brasil. Es la enfermera. La mayoría de sus vecinos, 172 familias, tienen su origen en la ciudad germana de Moseldorf.
Clarete reconoce que la cubana le supera en el uso del guaraní. Marisel es la interlocutora cuando visitan el asentamiento indígena de Nya Pave.
Es domingo y Paso Tuyá asemeja una tranquila aldea alemana. La visita del periodista cubano hace sospechar a más de uno que la doctora los abandona. No queremos a otro médico, me reprochan y el amor de esta gente es el mejor gol de Marisel en Paraguay.
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