 Un alivio para todos Atractiva y perdurable alternativa del MICONS tunero que beneficia a casi todas las provincias cubanas con ventanas metálicas, ante la escasa y cada vez más cara madera Texto y fotos: Pastor Batista Valdés LAS TUNAS.—Uno de los principales obstáculos que ha encontrado en los últimos años la terminación de viviendas (falta de ventanas y puertas por escasez de madera) puede dejar de constituir un
"dolor de cabeza" para este territorio e incluso apoyar a otras provincias.
Los mismos hombres y mujeres que ayer
"recalaron", excedentes, hoy laboran con una sólida capacitación.
No es mi criterio como periodista. Lo corroboran la actividad cotidiana, los resultados y las perspectivas del combinado con que hoy cuenta el Ministerio de la Construcción (MICONS) aquí, donde 114 trabajadores tienen suficientes conocimientos, destreza y equipamiento para producir en el año, mediante la llamada carpintería en metálico, las ventanas y puertas que requieren unas 12 000 viviendas.
El combinado puede entregar ventanas como estas para unas 12 000 viviendas cada año.
"En verdad aquí estaban los almacenes de abastecimiento del MICONS
—explica Enmanuel Salas Rodríguez, director del combinado—, así que podrás imaginar lo que sufrimos ante el brutal impacto de los años 90. Pero no nos rendimos; el personal se dedicó a fabricar cubos, vagones, cajas eléctricas, frotas de goma, otros aseguramientos de la construcción y también artículos para la población.
"Esa fue nuestra línea hasta que un día el ingeniero Víctor Meizozo, un inquieto promotor de la ciencia y la técnica, afirmó que podíamos fabricar ventanas metálicas para dar respuesta al gigantesco movimiento de construcción de viviendas y...
PENURIAS Hoy provoca curiosidad en el colectivo recordar aquellas primeras ventanas, hechas prácticamente a mano, o el uso inicial de una vieja y rústica prensa, armada a pedazos; o la etapa en que había que llevar el material a la fábrica de lámparas para hacer el corte de las
"tablillas", traerlas al combinado para descabezarlas, volver a la de lámparas, parar el doblez y retornar acá para ensamblar.
"Lo más que lográbamos hacer era el equivalente a ocho viviendas en un día" recuerda Carlos Rojas, el jefe de producción.
Pero a la constancia también le llega su premio, y sensibilizados ante el empeño que vieron a pie de taller, directivos del Ministerio asignaron algunos equipos en desuso en el occidente del país, luego apareció un poco de dinero, se hicieron algunas compras en el exterior y hoy la instalación cuenta con más de una veintena de máquinas entre cizallas, dobladoras, prensas hidráulicas, fresadoras, taladros, seguetas y otros equipos de maquinado.
Entre tanto —explica Salas— preparamos al personal aquí en el taller. Eran los mismos hombres que años atrás habían
"recalado", excedentes de brigadas y colectivos del MICONS.
"Yo era chofer —dice Osvaldo Pérez González— y sin embargo me hice operario junto a otros 20 compañeros. Nos dieron clases los mismos ingenieros del sector."
Y Ricardo Ramis (antiguo ayudante de carga) se convirtió también en operario de carpintería, luego en jefe de brigada, y ahora, es jefe del taller, y Juan Carlos Martín en troquelista, y cada quien en lo que literalmente quiso según su perseverancia.
ALIVIOS No exento de preocupaciones e insatisfacciones, el combinado se consolida.
Según Salas "hay que gardear la materia prima, pero aparece, los dos tipos de remaches dejaron de ser un problema, con la empresa ACINOX conseguimos la chapa, nuestros trabajadores lo único que quieren es trabajar, a veces hasta hemos tenido que mandarlos a parar, para septiembre cumpliremos ya el plan de producción del año...
"Todo ello explica que tengamos una situación financiera favorable, con solvencia incluso, una productividad por hombre de casi 3 000 pesos y un salario medio muy alto también."
El cambio salta a la vista. Al inicio la instalación entregaba a duras penas en un día las ventanas para ocho viviendas. Hoy ese resultado se ha multiplicado por cinco, con una calidad superior, mejor terminación, y según el modelo y medidas solicitadas por el cliente.
Pero lo más alentador está en las ventajas de esta alternativa en metal con respecto a la cada vez más escasa madera.
Cálculos y realidades son claros: con un metro cúbico de madera
—cuyo precio, por demás, tiene una tendencia creciente— se pueden hacer aquí alrededor de seis ventanas. En cambio con ese mismo dinero se adquiere material galvanizado (más fácil de transportar inclusive) para fabricar 28 ventanas, a un precio tres veces inferior para el cliente, con magnífica presencia y probada durabilidad.
Por su demanda, calidad y por las necesidades que resuelve pueden dar fe las compras que en poco más de un año han hecho ya todas las provincias
—excepto Pinar del Río y la Isla de la Juventud— u organismos como educación y la vivienda, aun cuando lamentablemente esta producción, única a gran escala en el país, no goza todavía de todo el conocimiento que pudiera entre compradores del archipiélago.
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