consulta médica
Causa de flujo vaginal

Vaginosis bacteriana

José A. de la Osa
delaosa@ip.etecsa.cu

Es criterio compartido por la comunidad científica que a las infecciones de las estructuras del aparato genital y del de la orina en la mujer debe concedérseles especial atención, atendiendo no solo a que en ocasiones son ignoradas, al no producir síntomas manifiestos, sino por las graves consecuencias que pueden comportar sobre la salud y capacidad reproductiva, si no son tratadas adecuadamente.

ALDO MEDEROS    

La doctora Belkis Alvarez Céspedes establece los síntomas y riesgos de la vaginosis bacteriana.

Para el abordaje de uno de estos padecimientos he invitado a la doctora Belkis Alvarez Céspedes, jefa del Departamento de Microbiología del Hospital capitalino Comandante Manuel Fajardo y profesora adjunta de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, al oeste de Ciudad de La Habana, quien durante dos años impartió clases en la Facultad de Medicina de Jimma, a unos 250 kilómetros de Adis Abeba, la capital de Etiopía.

Su experiencia y saber profundo propician que marche literalmente "sobre ruedas" este intercambio para la divulgación científica de una de las causas más frecuentes del flujo vaginal (leucorrea) en las mujeres en edad reproductiva: la vaginosis bacteriana.

Aunque los signos y síntomas de esta enfermedad han estado presentes en la mujer desde épocas inmemoriales, no fue sino hasta la década de los 80 del pasado siglo XX cuando se perfeccionó el conocimiento sobre el origen, diagnóstico y tratamiento de esta dolencia.

Surge, por su propio peso, una primera interrogante que inquieta a no pocas mujeres: si es común que normalmente vivan en la vagina pequeñas cantidades de bacterias que pudieran provocar enfermedades, ¿qué mecanismos contribuyen a la alteración de esas bacterias y a generar una infección?

—Citaría, atendiendo a su mayor importancia, el uso irracional de antibióticos, las alteraciones del ritmo menstrual, las medidas higiénicas que pudieran calificarse de exageradas, la adquisición de alguna enfermedad de trasmisión sexual, el uso inadecuado de dispositivos intrauterinos, pequeños traumatismos producidos durante el acto sexual, todo lo cual puede conducir a un desequilibrio bacteriano.

—¿Se conoce cuál es el agente causal de esta enfermedad?

—Son varios los agentes causales. Entre ellos los micoplasmas y la Gardnerella vaginalis, bien conocidos por la ciencia en la actualidad.

—¿Cuáles son las vías de contagio?

—Dos, principalmente: por vía de las relaciones sexuales o como consecuencia de alteraciones del funcionamiento normal de la vagina motivadas por un desequilibrio en la regulación de los microorganismos presentes en ella.

—Luego una mujer que no esté sexualmente activa puede contraer la enfermedad.

—Sí, como te comentaba, por una alteración de la flora normal de la vagina.

—¿Qué señales y síntomas harían sospechar la presencia de una vaginosis bacteriana?

—La secreción o flujo, abundante o no, que puede ser blanco-grisáceo o lechoso, adherente, y muchas veces con burbujas y olor a pescado.

—¿Ese olor que usted menciona puede ser más fuerte, digamos, alrededor de los días de la menstruación o en algún otro momento?

—El olor es más intenso y frecuente en las mujeres sexualmente activas, pues el semen del hombre hace que se liberen las sustancias que le dan ese olor característico a pescado.

—¿Podría cursar de forma asintomática esta dolencia?

—Sí. Hay personas que son portadoras de los microorganismos que producen la enfermedad y no están presentes en ellas los síntomas, aun cuando exista alteración de la flora vaginal.

—¿Cómo se establece el diagnóstico de certeza?

—Se puede realizar mediante un sencillo y rápido análisis, que no es doloroso, el llamado exudado vaginal simple, en el que se toman muestras de las secreciones para ser estudiadas en el laboratorio.

—¿Cuál es la terapéutica de elección y cuánto dura como promedio?

—Se emplean medicamentos que pueden utilizarse por vía oral y también vaginal. Es de utilidad probada en esos tratamientos el uso del vinagre. Se diluyen dos cucharadas de vinagre en un litro de agua hervida, y se realizan lavados vaginales dos veces al día durante una semana. Esta misma frecuencia en los lavados puede utilizarse igualmente diluyendo tres cucharadas de yogur (no el de soya) en medio vaso de agua hervida.

—¿La pareja sexual requiere también tratamiento?

—Aunque algunos especialistas no preconizan el tratamiento de la pareja, de acuerdo con la experiencia en nuestro Servicio lo aconsejamos.

—¿Pudiera alertar, doctora, en cuanto a conductas que considere contribuyan a la aparición de una vaginosis bacteriana?

—Se deben evitar los lavados frecuentes con soluciones antisépticas, puesto que la vagina tiene sus propios mecanismos de limpieza; no usar tampoco ropas interiores o de baños de otras personas, y evitar sobre todo el cambio frecuente de parejas sexuales.

—¿Qué consecuencias podría comportar el no tratar adecuadamente una vaginosis bacteriana?

Sobre todo los problemas que acarrea para la mujer desde el punto de vista psicológico, por el mal olor que produce esta afección. Puede originar asimismo inflamación de la mucosa uterina (endometritis).

Y concretamente, ¿la presencia de esta enfermedad durante la gestación se correlaciona con algún riesgo?

Sí, y son riesgos importantes. Varios estudios han permitido demostrar que durante el embarazo la vaginosis bacteriana se relaciona con el parto prematuro, infección del líquido amniótico, bajo peso al nacer e infecciones después del parto.

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