La ultraderecha de Miami marca política de EE.UU. hacia Cuba, dice The Washington Post

WASHINGTON 20 de agosto (PL).—La Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) es el arquitecto de la política estadounidense hacia La Habana y uno de los más eficaces cabilderos en contra del levantamiento del bloqueo, reconoce hoy el diario The Washington Post.

El periódico norteamericano da cuenta del extenso historial de ese grupo ultraderechista para recrudecer la sanción económica que Washington impuso a la nación antillana a raíz de las transformaciones sociales ocurridas en Cuba tras el triunfo de la Revolución en 1959.

Cita la creación de las anticubanas Radio y Televisión Martí como dos de los principales logros de la organización gracias a sus vínculos con sucesivos gobiernos norteamericanos desde que el fallecido presidente Ronald Reagan apadrinó en 1981 el nacimiento de la Fundación.

La facción ultraderechista, asentada en Miami, Florida, y con una representación oficial en Washington, es noticia frecuente en publicaciones locales y nacionales desde que entre julio último e inicios de este mes parte de su junta directiva desertó.

Más de 20 integrantes del comité, entonces formado por unas 170 personas, acusaron a Jorge Mas Santos, presidente de la FNCA, de ejercer arbitrariamente el poder y tomar decisiones a espaldas de la comisión ejecutiva, entidad financiera de la agrupación.

La renuncia masiva, antecedida por la salida de la vocera Ninoska Pérez, sacó a la luz la inestabilidad del grupo, reforzada desde que se aliara y apadrinara a los secuestradores del niño cubano Elián González, náufrago de una operación ilegal de contrabando de personas a finales de noviembre de 1999.

Entrevistado para The Washington Post, Dario Moreno, profesor de ciencias políticas de la Universidad Internacional de Florida, admite que la FNCA guió hacia el desastre a la comunidad cubana en ese estado sureño con su manejo del caso Elián, a quien mantuvieron retenido casi seis meses contra la voluntad de su padre.

Delvis Fernández, presidente de la Alianza cubano-americana para la educación, declaró al diario que la comunidad isleña en Florida, considerada extremista por analistas políticos, perdió su diversidad de opinión gracias a las amenazas de la FNCA.

 

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