MEXICO 16 de agosto (PL).—El nulo
crecimiento económico de México en el segundo trimestre del 2001, unido
al vaticinio de cifras negativas, cierres de empresas y perdidas de
empleos en lo que resta de año, constituyen hoy claros signos de
recesión.
A pesar de las medidas adoptadas por la
administración de Vicente Fox, como la aplicación de un recorte fiscal
en mayo pasado y planes de austeridad, la tasa de crecimiento del producto
interno bruto (PIB) decreció desde un promedio anual de 6,9 por ciento,
al inicio de su mandato, hasta 0,0 entre abril y junio últimos.
La economía nacional cerró así un ciclo
de poco más de un lustro de avances, en tanto el PIB acumuló un desplome
de 1,14 por ciento, un fenómeno que siembra la desolación para un
número creciente de los 100 millones de habitantes de este territorio
latinoamericano.
El jefe de la Oficina de Políticas
Públicas de la Presidencia, Eduardo Sojo, admitió la víspera que la
economía mexicana se encuentra en recesión.
Analistas locales consideran un error del
gobierno el haberse empeñado en alcanzar este año un 6,5 por ciento de
inflación y en conseguir a cualquier precio un déficit fiscal de 0,65
por ciento, sin implementar acciones dirigidas a revertir la desaceleración
del mercado interno.
Como sector con peor desempeño aparece la
industria, con una caída de 3,6 por ciento, con el más fuerte impacto en
la construcción (-6,9 por ciento).
En cambio, como motor de avance económico
destaca el comercio, con un repunte de 5,6 por ciento, aunque está
amenazado para el tercer trimestre del 2001 por un descenso de su
actividad, lo que complicará la situación del país.
Para algunas corredurías extranjeras el
nulo crecimiento económico mexicano obedece a la severa política de
austeridad impuesta por las autoridades y a la significativa dependencia
de Estados Unidos, cuya desaceleración rebasó todas las proyecciones.
El diario El Financiero cita pronósticos
de la Oxford Economic Forecasting, en virtud de los cuales el PIB
estadounidense sólo avanzará 1,6 por ciento en el año en curso,
mientras la economía mundial crecerá 2,1 puntos porcentuales, lo que
augura un crítico panorama para México.
Desde ahora se vaticinan cierres de
empresas con las consiguientes pérdidas de empleos y la imposibilidad de
generar el millón 250 000 plazas previstas por el gobierno para el 2001.
En consecuencia, se vislumbra un deterioro
del nivel de vida de la población. Hasta la fecha, tres millones de
familias, el 15 por ciento del total nacional, se sumieron aún más en la
pobreza.