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El circo en la sala Kid Chocolate

Paladear las emociones

Toni Piñera

JORGE VALIENTE    

La sala Kid Chocolate de Prado y San José, en La Habana Vieja es, desde el 3 de agosto un enorme imán que atrae a todos. Así lo demuestran los cerca de 20 mil espectadores que han asistido a las primeras funciones de estas temporadas circenses, y los cientos que aguardan en su puerta después de comenzado el espectáculo, pues dada las condiciones del local —solo puede acoger unos 2 200 espectadores— resulta muy pequeña.

Payasos, gimnastas, acróbatas, domadores de cocodrilos... traen diariamente la alegría con sus números, ante un público que decide acercarse entre martes y domingos (4:00 p.m. y 8:00 p.m.) a paladear las emociones de un viejo arte que cada día respira más contemporaneidad. Un espectáculo ágil y variado, con dirección general de José Felipe Rodríguez y la artística a cargo de un maestro en este campo: José R. Rizo, ha sido preparado por la Asociación Cubana de Arte Circense y Variedades (CIRCUBA), para entregar en estos días de vacaciones y hasta el 27 de agosto, la magia de una manifestación que en Cuba tiene una añeja tradición. Esa que en los últimos años ha sido fortalecida con una escuela —forma parte del conjunto de academias de arte— que ha dado el fruto de gran parte de lo que aquí podemos recoger hoy.

Dividido en tres bloques, llegan atractivos números, entre ellos el de doma de cocodrilos que llenan de expectación y tensión al auditorio, y por sobre todos, el del joven grupo Los Febles, acróbatas en mástil quienes acaparan las mayores ovaciones de la jornada con sus ejercicios de acrobacia en columpio. Los ocho jóvenes, graduados hace poco más de dos años de la Escuela de Circo, donde se incluyen dos chicas, muestran gran habilidad en estas difíciles pruebas.

Por las dos improvisadas pistas, donde también deja su huella en cada presentación —con sus acertados comentarios— el maestro animador Alberto Rigual, pasan algunos artistas de la compañía Havana, quienes muestran un gran profesionalismo en sus actuaciones. Entre ellos, los gimnastas aéreos que realizan disímiles ejercicios en las alturas y donde ponen de manifiesto una formidable preparación física, así como los acróbatas en barras rusas. Atractivo momento del dúo Paradigma (pulsadoras), dos hermosas muchachas que dejan en claro su clase en un ejercicio de gran plasticidad donde conjugan elegancia y fuerza. Trapecios, aros volantes y gimnasia artística por el cuerpo de baile de la Escuela de Variedades regalan colorido y frescura al bien pensado espectáculo.

Nota de singular atractivo, es sin duda el Homenaje al payaso que se tributa en uno de los bloques. El payaso, visto desde su costado de enorme actor y además sumando el talento circense, cobra nuevo aliento a los ojos del espectador en un espacio que luego de concluida la función nos deja pensando en el arte de estos hombres que no solo hacen reír. De la mano de un agradable guión aparecen, entre otros, el actor Gustavo Febles junto al cuerpo de baile para presentar y despedir esta parte; el payaso Yoi que se transforma en domador de gatos (en un simpático instante), y luego regresa junto con la joven Clarisleydi en un hermoso adagio de equilibrio en roland titulado Payaso con bailarina. Original es la payasada con muñeca (acrobacia plástica) del payaso Milko y Enis que atrapan no pocos aplausos. Todos dejan una estela de alegría en el auditorio. La orquesta del CIRCUBA, dirigida por el maestro Hilario L. Fernández, ameniza el espectáculo. El circo, esas siete letras que apasionan al pueblo cubano, está multiplicado por toda la ciudad, pues además en el Parque Lenin (Parque de diversiones) está la Carpa Azul (martes a domingo, en funciones de 11:00 a.m. y 2:00 p.m.), en el Parque Zoológico (Avenida 26) hay, todos los domingos (10:00 a.m.) un espectáculo con animales, y la Carpa Fantasía está `anclada' en 31 y 25, Marianao.

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