 Las Tunas ¿Y el guante quirúrgico, qué? Mejor calidad, pero no muy alta producción en la única fábrica cubana que asegura esa línea Texto y foto Pastor Batista Valdés LAS TUNAS.—Que el país haya decidido no comprar en el exterior más guantes para la actividad quirúrgica y de salud en general, teniendo en cuenta la existencia de una fábrica que desde territorio tunero puede sustituir esa importación, es algo que alienta y armoniza, además, con la necesaria tendencia que marcan estos tiempos.
Producido aquí o adquirido en el exterior,
la medicina cubana requiere cada día
de ese especializado guante.
No es lo mismo depender de las fluctuaciones del mercado internacional, de los gastos y tardanzas en transportación, de las coordinaciones y procedimientos propios de esa actividad, que darle estable y eficiente valor de uso a una instalación nueva (terminada en 1999) y que por su capacidad (concebida para unos 12 millones de pares de guantes al año) puede responder gradual y oportunamente a la demanda nacional.
Añádase a ello que mientras un tiempo atrás la planta presentaba serias dificultades con la calidad, ya hoy más del 80 por ciento de la producción es de primera, comparable con la de los guantes que siempre se han importado, sin que se registren incluso quejas en esta última etapa por parte de los clientes.
Pero las cosas pudieran andar mejor aún. La planta no ha logrado estabilizar una producción según sus potencialidades reales de diseño.
Y aunque hay razones que escapan a las posibilidades del colectivo, una buena parte de la responsabilidad sí.
Según opina José Luis Fernández
—director de la Empresa a la cual pertenece esta fábrica—, más del 70 por ciento del tiempo que ha tenido que parar esa entidad ha sido por problemas internos, relacionados en la mayor parte de los casos con el funcionamiento de las calderas, resuelto ya por el esfuerzo de los propios trabajadores y mecánicos.
Acciones así han situado a la fábrica en su mejor momento. Las disciplinas tecnológica y laboral han mejorado, el personal está mucho mejor preparado, hay un favorable ambiente interno, y está asegurada la materia prima... Solo falta estabilizar de una vez la producción para lograr ingresos y aliviar el problema que más golpea: el financiero.
Pero queda clara también la necesidad de producir. Al margen de la ayuda que pueda ofrecer el país, es justamente de ahí, de la producción, que pueden salir los 24 000 dólares para reponer los moldes que ahora les faltan (causa de una merma productiva hoy del 27 por ciento) y que permitirían disponer cada mes de unos 30 000 pares de guantes más, con el mismo gasto de salario, combustible y energía, pues invariablemente se mantienen funcionando en el proceso más de un centenar de motores.
En el colectivo hay la seguridad de que podrán no solo entregarle este año al MINSAP los cinco millones de pares de guantes solicitados, sino también subir la parada cuantitativa y cualitativamente en el 2002. El país y la medicina cubana lo necesitan. No hay otra alternativa.
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