Centinelas de los alimentos

Orfilio Peláez

Para la doctora en Ciencias Veterinarias María Eloísa Toraño, dirigir el Centro Nacional de Higiene de los Alimentos durante más de quince años ha sido "un largo y tortuoso camino", lleno de incontables dolores de cabeza por un lado, pero cubierto a la vez de muchas satisfacciones.

RAUL LOPEZ

Detectar la presencia de bacterias y hongos en alimentos de origen animal es uno de los objetivos principales del centro.

Y es que esa entidad, perteneciente al Instituto de Medicina Veterinaria del Ministerio de la Agricultura, tiene la compleja misión de velar por la calidad sanitaria de los alimentos de origen animal producidos en el país (leche y sus derivados, carne, huevos, miel de abeja, etc), es decir, descubrir la presencia de bacterias, hongos, sustancias tóxicas y otros contaminantes que puedan ser trasmitidos al hombre.

La doctora María Eloísa Toraño explica detalles sobre cómo se analizan las muestras enviadas 
a la institución.

También se ocupa de comprobar si la dieta de las vacas, gallinas ponedoras, conejos y demás especies productivas, contienen los requerimientos nutricionales, capaces de garantizar los rendimientos óptimos en esos vitales renglones de la economía nacional.

Dichas verificaciones, explica la doctora Toraño, las hacemos a partir de las muestras que nos envían los inspectores del sistema nacional veterinario desde las propias granjas y empresas donde se crían los animales, y de las instalaciones donde se procesan industrialmente y se convierten en alimentos.

Con una plantilla actual de 55 trabajadores, compuesta fundamentalmente por biólogos, microbiólogos, médicos veterinarios, químicos y técnicos, la institución ha desempeñado, casi de manera anónima, un papel protagónico en la preservación de la salud humana y animal a lo largo de más de tres décadas.

Según refiere la también investigadora titular, las violaciones más frecuentes de las normas sanitarias que han detectado están relacionadas con la adulteración de la dieta de los animales —esto afecta el metabolismo y disminuye el rendimiento—, fraudes en la composición de la leche, ejemplares sacrificados sin cumplir los parámetros de peso y talla, incorrecto guillotinado en algunos mataderos de aves (en el pollo no pueden quedar restos de sangre), y por supuesto la presencia de microbios y sustancias dañinas al hombre en diferentes líneas de productos.

El licenciado Eduardo Alvarez, jefe del departamento de control sanitario veterinario de los alimentos, explicó que una vez comprobada cualquiera de estas irregularidades, el Centro, en virtud del Decreto ley 137, tiene la autoridad legal para aplicar las sanciones correspondientes de acuerdo con la magnitud del hecho, las cuales van desde la imposición de multas hasta el cierre de las instalaciones negligentes.

Otra arista de suma importancia es la referida al análisis de los alimentos importados, renglón donde los especialistas de la entidad descubrieron numerosos casos de productos con defectos que demeritaban su calidad integral e inocuidad, y otros tipos de fraude, cuyos resultados sirvieron para la toma de decisiones del Servicio Veterinario de Fronteras (SVF).

Pese a los valiosos aportes científicos, sociales y económicos, como fueron el esclarecimiento de varios casos complejos de morbilidad y mortalidad animal, relacionados con la dieta, y el diagnóstico de la encefalomalacia en pollos de ceba —provocó en las provincias occidentales pérdidas superiores a los 200 mil dólares— la doctora Toraño subraya que el mayor logro del Centro de Higiene de los Alimentos es haberse mantenido activo en los peores momentos del período especial, sin descontinuar ninguna de sus líneas fundamentales y preservando el personal.

"Aquí la gente ama de verdad su profesión y lo que cada proceso investigativo puede reportar al bienestar del pueblo. Más del setenta por ciento del personal son mujeres, muchas de ellas con niños y familia que atender, y sin embargo, en el 2000 el índice de ausentismo fue del 0,3 por ciento, el más bajo en la historia de la entidad", acotó.

Podría añadirse, además, el conservar durante más de diez años la condición de colectivo Talentos de Oro, por la excelente labor de sus aniristas en la reparación y mantenimiento de equipos de alta tecnología , y obtener la condición de vanguardia nacional del Sindicato Agropecuario.

Las realizaciones del centro transcurren silenciosas en sus diferentes laboratorios, y al parecer, habían generado su propia molécula contra la divulgación. Pero basta una breve incursión por sus predios para comprender la dimensión de una labor que de seguro generará más de una noticia en el futuro.

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