La Fundación confirma un secreto a voces...

Así se protege a un asesino

NIDIA DIAZ

LA Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), está dispuesta a todo para no perder su control en el sucio negocio de la política yanki. Para ello la mafia miamense intenta presentarse con un nuevo look, como si no estuviera demasiado gastado el clásico cuento del lobo feroz, disfrazado de abuelita. La necesidad de ganar nuevos adeptos para sus exiguas y ahora divididas huestes la ha puesto a pensar.

Hace unos días, cumpliendo una estrategia de la defensa, el terrorista Luis Posada Carriles, envió al Miami Herald una extensa carta de 17 páginas en la que jura y perjura no ser el asesino que es.

Este miércoles, el también terrorista de origen cubano Virgilio Paz Romero, uno de los autores del asesinato en Washington del ex canciller chileno Orlando Letelier, y su secretaria, Rony Moffit, calificó cínicamente de "grave error" su participación en tan repudiable hecho del que en 1991, tras su arresto, se declaró culpable.

Paz Romero, asesorado por los abogados del diablo, ofreció una conferencia de prensa a su salida de la prisión luego de haber cumplido solo 6 de los 12 años a que fuera sentenciado.

Como si se tratara de un alocado adolescente, el asesino convicto, declaró ante los periodistas que "en aquella época tenía 23 años, era joven, lleno de ideas. En retrospectiva creo que fue un grave error". Paz Romero dijo sentir remordimientos por la muerte de Rony Moffit. Ni una sola palabra dedicó su "atormentada" conciencia a Orlando Letelier.

Ayer, la FNCA, quien reconoció haber asumido todos los gastos de "asistencia legal" en este caso, se sumó al "arrepentimiento público" de Paz Romero. Fue Joe García, uno de sus ejecutivos, quien expresó que las disculpas ofrecidas por uno de sus sicarios, "es un intento de establecer una nueva pauta en el exilio cubano".

¿A quién se proponen engañar? Tanta desvergüenza y tantas patrañas no serán fáciles de ocultar, ni aun cuando el lobo se cubra tras una sábana blanca y desde su lecho de muerte deje escapar tenues alaridos de arrepentimiento.

Por otra parte, la confesión de la FNCA acerca de su protección, vinculación y financiamiento de elementos criminales sin escrúpulos, como el citado asesino Virgilio Paz Romero no hace sino confirmar lo que ya es un secreto a voces: su carácter de mafia terrorista, tal como se ha denunciado reiteradamente y con pruebas irrefutables que ahora su propio vocero ratifica.

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