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 40mo. aniversario La gracia de los puntos en el espacio TONI PIÑERA Por el camino del arte, el creador ha tuteado diversas técnicas, tocado disímiles materiales y armado un sinfín de obras que le permiten ahora
"construir", a su manera, piezas originales, donde el punto, multiplicado y salpicado de
colores-recuerdos- tiempo, es el protagonista de unas historias que comienzan y terminan...
He aquí una muestra de la obra más reciente de Lázaro Gracia.
Hoy (1:00 p.m.), en la sala Martínez Villena de la UNEAC (17 y H, Vedado), el diseñador y pintor cubano, Lázaro Gracia inaugurará Comienzo y fin del punto donde reúne un conjunto de 20 obras (técnicas mixtas) que se mueven a mitad de camino entre la ilustración y la gráfica. La exposición continúa así un camino iniciado hace algunos meses en Xalapa (México), donde alcanzó un rotundo éxito de público y crítica, y llega a La Habana, en ocasión del aniversario 40 de la UNEAC, auspiciada conjuntamente con la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana.
¿Comienzo y fin del punto? "Todas las acciones y las pasiones en nosotros tienen un punto final que perpetuamente se convertirá en un punto de comienzo, pues no olvidemos que el hoy será siempre el primer día del resto de nuestras vidas", respondió Lázaro Gracia, quien añadió que no podemos prescindir del punto en las nuestras, rasgo que en su obra ha sido de vital importancia.
A partir del punto, crea piezas donde emergen figuras, siempre en pareja donde la aglomeración
"de esos puntos me crea la sensación de un momento detenido en el tiempo y no podremos saber si estas figuras, en su relación de amor, ternura, fantasía y soledad, se están erigiendo o derrumbando, si son fragmentos de alegría o desesperanza". Es que en realidad sus imágenes trasmiten esos sentimientos.
En la actualidad, el lenguaje de Gracia se guía por coordenadas de voluntad más abstracta y por una fragmentación que le permite desarrollar interesantes secuencias. Por otra parte, la ejecución se aleja de una inmediatez más desmañada en favor de una matizada y elegante sensualidad. El artista lo da casi todo a través del color, hasta el espacio, pues sabe que es algo que se puede conseguir con el violento contraste de cálidos y fríos. Le interesa también el orden compositivo y, por tanto, una forma estructurada, a veces un ritmo. A fuerza de sabios empeños, sus cuadros han logrado un estado de gracia confortable a simple vista, aunque su mejor momento es el de las segundas miradas, aquellas que se entretienen con morosidad en el aprecio de las calidades.
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