WASHINGTON, 31 de julio (PL).—La
preocupación internacional por la retirada unilateral estadounidense de
tantos tratados globales, demuestra que el presidente George W. Bush
quiere alejarse del mundo o gobernarlo según sus dictados, afirmó hoy el
diario The New York Times.
En sus primeros seis meses en la Casa
Blanca, el mandatario norteamericano abandonó un compromiso para reducir
el calentamiento global, rechazó protocolos para prohibir armas
bacteriológicas y trata de hacer fracasar la conferencia mundial sobre
racismo del próximo mes en Durban, Sudáfrica.
También se negó a firmar una regulación
en la producción, venta y tenencia de armas de fuego por las poblaciones
a menos que se aceptaran sus enmiendas y amenaza con despedirse de un
acuerdo para limitar los misiles de defensa antibalísticos para la
construcción ilegal del escudo antimisil.
Según el Times, los asesores de Bush
niegan que el jefe del ejecutivo tenga un comportamiento "unilateral
o aislacionista" o que la administración deje de lado las acciones
colectivas como forma de conducción de los asuntos internacionales.
Simplemente ven los tratados como
instrumentos fuera de época cuya utilidad en la era nuclear debe ser
juzgada cada una en su momento, una negociación separada de la otra, cada
cumbre en sí misma, subraya el periódico.
Richard Haass, director de planificación
del Departamento de Estado, señaló durante una conferencia la semana
pasada en el Centro Nixon de Washington que "veremos cada acuerdo y
adoptaremos una decisión, en lugar de llegar con una posición
general".
El Times recuerda algunas contradicciones
dentro de la administración. El Secretario de Estado, Colín Powell, dijo
a principios de mes a los líderes mundiales que Estados Unidos haría una
contrapropuesta al Protocolo de Kyoto (calentamiento global) en octubre
próximo durante una reunión en Marruecos.
Sin embargo, Condoleezza Rice, asesora de
Seguridad Nacional, negó la semana pasada que haya tal plazo para
presentar la posición final de Estados Unidos.
En general, Bush y sus asesores señalan
que aplican una política de análisis "uno a uno" de los
tratados "de acuerdo con los intereses nacionales".
En contraste, el ex presidente William
Clinton abrazó las negociaciones para el control de armas, envío sus
delegados a Moscú para defender el Tratado de Misiles Antibalísticos de
1972 con ligeras enmiendas y aceptó una nueva ronda de conversaciones
sobre reducción de armas estratégicas.
Clinton también firmó el Tratado de
Prohibición Total de Pruebas Nucleares y lo envío al Senado, donde aún
languidece, concluyó el Times.